Fascitis plantar en Getxo
¿Cada mañana el primer paso duele como si pisaras un clavo?
Hay dolores que aparecen poco a poco.
Primero notas una pequeña molestia al levantarte de la cama. Después empiezas a sentirla al dar los primeros pasos tras estar sentado o al caminar durante un rato.
Con el tiempo dejas de hacer cosas tan simples como salir a pasear, practicar deporte o caminar con normalidad.
Si te has sentido identificado, es posible que estés sufriendo una fascitis plantar.
Y no, aprender a convivir con ese dolor no debería ser la solución.
¿Te pasa alguna de estas situaciones?
- El primer paso de la mañana es el que más duele.
- Después de estar sentado unos minutos vuelven las molestias.
- Has dejado de caminar o hacer deporte porque el dolor siempre aparece.
- Sientes un pinchazo en el talón o en la planta del pie.
- Has probado hielo, plantillas o cambiar de zapatillas sin notar una mejoría real.
Si has asentido varias veces mientras leías, probablemente hayas llegado buscando una respuesta.
No es solo un dolor en el pie
Es empezar el día pensando en cómo vas a apoyar el pie.
Es evitar ciertos planes porque sabes que al volver a casa el dolor será peor.
Es cambiar la forma de caminar para intentar aliviar las molestias.
Y es terminar preguntándote si esto va a ser así para siempre.
Muchas personas llegan a consulta convencidas de que la culpa es de las chanclas, de caminar descalzas o de un calzado concreto.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, el problema no está en un único elemento.
Lo que suele ocurrir es que el pie ha tenido que adaptarse a una carga para la que no estaba preparado: más caminatas, más tiempo de pie, cambios de calzado o nuevas actividades en muy poco tiempo. Cuando esa adaptación no se produce, aparece el dolor.
Por eso dos personas pueden hacer exactamente lo mismo durante las vacaciones y solo una desarrollar fascitis plantar.
Cada caso es diferente.
Antes de tratar el dolor, queremos entender por qué ha aparecido.
Analizamos aspectos como:
- La movilidad del tobillo.
- La fuerza de la musculatura de la pierna.
- La forma en la que tu pie reparte las cargas.
- Tu manera de caminar.
- Tus hábitos y actividad diaria.
- Otros áreas del cuerpo estrechamente relacionadas como la rodilla, cadera, lumbares y, aunque no lo creas, la mandíbula.
En Laugan no nos limitamos a mirar la zona que duele.
Realizamos una valoración completa para descubrir qué factores están provocando la sobrecarga en tu caso.
Analizamos aspectos como:
- La movilidad del tobillo.
- La fuerza de la musculatura de la pierna.
- La forma en la que tu pie reparte las cargas.
- Tu manera de caminar.
- Tus hábitos y actividad diaria.
- Otros áreas del cuerpo estrechamente relacionadas como la rodilla, cadera, lumbares y, aunque no lo creas, la mandíbula.
Porque el objetivo no es únicamente aliviar el dolor durante unos días.
Es ayudarte a recuperar la confianza al caminar y reducir las probabilidades de que el problema vuelva a aparecer.
En Laugan no nos limitamos a mirar la zona que duele.
Realizamos una valoración completa para descubrir qué factores están provocando la sobrecarga en tu caso.
Porque el objetivo no es únicamente aliviar el dolor durante unos días.
Es ayudarte a recuperar la confianza al caminar y reducir las probabilidades de que el problema vuelva a aparecer.
¿Cómo puede ayudarte nuestro tratamiento?
Cada persona llega con una historia diferente.
Por eso el tratamiento siempre se adapta a tus necesidades y puede incluir, según la valoración:
- Terapia manual.
- Ejercicio terapéutico.
- Movilidad y fortalecimiento.
- Educación sobre la lesión.
- Estrategias para volver a caminar y hacer deporte con seguridad.
Nuestro objetivo es acompañarte durante todo el proceso para que vuelvas a moverte con normalidad.
¿Por qué elegir Laugan?
- Tratamiento completamente personalizado.
- Valoración global, no solo del pie.
- Explicamos qué está ocurriendo y por qué.
- Buscamos la causa del problema, no solo aliviar el síntoma.
- Acompañamiento durante todo el proceso de recuperación.