¿Cuánto tarda en curarse una fascitis plantar?
La respuesta depende de mucho más que del tiempo
Una de las primeras preguntas que escuchamos en consulta es casi siempre la misma:
—»¿Cuánto tiempo voy a estar así?»
Es una pregunta totalmente lógica. Cuando el dolor aparece al levantarte de la cama, al caminar, al pasar muchas horas de pie o te afecta en tu deporte lo primero que quieres saber es cuándo volverás a hacer vida normal.
Sin embargo, probablemente no te guste la respuesta. No existe un número de semanas que sirva para todo el mundo.
Si has buscado información en Internet, habrás encontrado respuestas muy diferentes. Algunas hablan de seis semanas, otras de varios meses e incluso de un año.
¿Quién tiene razón? En realidad, todos… y ninguno.
La recuperación de una fascitis plantar no depende únicamente del paso del tiempo. Depende de cómo responda tu cuerpo y, sobre todo, de si conseguimos modificar los factores que han favorecido la aparición del problema. El tiempo, por sí solo, no cura
Es cierto que muchos tejidos necesitan tiempo para recuperarse. Pero el tiempo, por sí mismo, no siempre resuelve el problema.
Imagina que cada día sigues sometiendo a tu pie exactamente a la misma carga que provocó las molestias. Aunque pasen semanas, es posible que el dolor apenas cambie.
Por el contrario, cuando entendemos qué ha favorecido la aparición de los síntomas y adaptamos la carga de forma progresiva, la evolución suele ser mucho más favorable.
¿De qué depende la recuperación de la fascitis plantar?
No hay una única respuesta, pero sí hay diferentes factores que influyen.
No es lo mismo llevar una semana con molestias que arrastrarlas desde hace un año.
Tampoco es igual una persona que puede adaptar temporalmente su actividad que alguien cuyo trabajo le obliga a permanecer de pie diez horas al día.
También influyen el estado físico general, la capacidad del pie para tolerar carga, el tipo de actividad que realizas y el tratamiento que sigues.
El problema suele persistir por que no hemos resuelto la verdadera causa. A veces puede que tenga más que ver con una lesión en otra zona, como la lumbar.
La importancia de buenos hábitos
Otras veces nos centramos mucho en la lesión y no miramos en los hábitos de la persona.
¿Duerme bien? El cuerpo se recupera con el sueño.
¿Su alimentación es adecuada? Se necesitan nutrientes de calidad para regenerar tejido.
¿Hace los ejercicios? Las células y el colágeno responden a una dosis de carga concreta.
¿Fuma, bebe, tiene diabetes, toma antiinflamatorios/corticoides? Todo ello contrae los capilares sanguíneos, por donde van muchas de las herramientas para la regeneración.
¿Qué suele retrasar la recuperación de la fascitis plantar?
Uno de los errores más frecuentes es buscar una solución rápida.
Cambiar continuamente de tratamiento, probar un producto nuevo cada semana o esperar que unas plantillas o unas zapatillas solucionen el problema por sí solas rara vez da buenos resultados.
Como decíamos antes, la recuperación puede ralentizarse por mantener exactamente las mismas cargas que provocaron el dolor o, en el extremo contrario, dejar de moverse por completo durante semanas. Eso debilita aún más el pie y entramos en un círculo vicioso de miedo y evitación al movimiento del que después es más difícil salir.
En nuestra experiencia, suele funcionar mejor encontrar un punto intermedio: adaptar la actividad mientras el tejido recupera su capacidad para tolerar carga además de revisar los hábitos y el contexto personal de cada uno.
Entonces, ¿Qué puedes hacer?
Lo primero es entender por qué ha aparecido el problema.
Después, ajustar temporalmente aquellas actividades que aumentan claramente las molestias y recuperar de forma progresiva la capacidad del pie mediante ejercicio y una exposición gradual a la carga.
Además, si hay comorbilidades asociadas (sueño insuficiente, hábitos tóxicos, sobrepeso, toma de medicamentos o una alimentación de mala calidad) deben tenerse en cuenta y trabajar sobre ellas. A veces esos pequeños detalles son los que marcan la diferencia.
Si todavía no has leído nuestro artículo sobre el papel del calzado, las chanclas y caminar descalzo, te recomendamos empezar por ahí. Comprender cómo influyen estos factores puede ayudarte a evitar algunos de los errores más habituales.
¿Qué suele retrasar la recuperación de la fascitis plantar?
Uno de los errores más frecuentes es buscar una solución rápida.
Cambiar continuamente de tratamiento, probar un producto nuevo cada semana o esperar que unas plantillas o unas zapatillas solucionen el problema por sí solas rara vez da buenos resultados.
Como decíamos antes, la recuperación puede ralentizarse por mantener exactamente las mismas cargas que provocaron el dolor o, en el extremo contrario, dejar de moverse por completo durante semanas. Eso debilita aún más el pie y entramos en un círculo vicioso de miedo y evitación al movimiento del que después es más difícil salir.
En nuestra experiencia, suele funcionar mejor encontrar un punto intermedio: adaptar la actividad mientras el tejido recupera su capacidad para tolerar carga además de revisar los hábitos y el contexto personal de cada uno.
La idea más importante
La pregunta no debería ser únicamente: «¿Cuánto tarda en curarse una fascitis plantar?»
Quizá la pregunta más útil sea: «¿Qué necesita mi pie para volver a tolerar las cargas de mi vida diaria?«
Así nos aseguramos de que no se olvida lo verdaderamente importante: ayudar al cuerpo a recuperar su capacidad de adaptación. Ese suele ser el camino hacia una recuperación duradera.
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