Fascitis plantar en verano: por qué aparece y qué puedes hacer para mejorar

Empiezan las vacaciones, te pones las chanclas, caminas descalzo por casa, y a los pocos días aparece un dolor en la planta del pie. Al principio es una molestia. Después empiezas a notar que, al levantarte por la mañana o después de estar sentado un rato, los primeros pasos son especialmente dolorosos. Vuelves a tu calzado normal pero ya es tarde.

Buscas en Google:

Dolor en la planta del pie al levantarme.

Y una palabra aparece una y otra vez: fascitis plantar. Sin embargo, conviene entender algo importante que no todo dolor en la planta del pie es una fascitis plantar, ni todas las personas desarrollan molestias por las mismas razones.

Y aquí es donde empieza el verdadero tratamiento: comprender qué está ocurriendo y por qué ha ocurrido precisamente ahora.

¿Por qué la fascitis plantar parece aparecer con tanta frecuencia en verano?

Con la llegada del verano, y sobre todo al finalizar, aumenta el número de personas en consulta por fascitis plantar. Y no es casualidad. La mayoría de personas llegan convencidas de haber encontrado la causa. «Ha sido por las chanclas.» «Es que he ido mucho descalzo.» «Seguro que fue el paseo por la playa.»

Aunque cualquiera de estas situaciones puede influir, lo que realmente cambia durante las vacaciones es la cantidad de estímulos nuevos que recibe el pie en muy poco tiempo.

Quizá pasas muchas más horas caminando, utilizas un calzado completamente diferente, permaneces más tiempo descalzo, haces deportes que normalmente no practicas, recorres ciudades durante horas o juegas partidos improvisados de vóley o palas en la playa.

Cada uno de esos cambios, por separado, probablemente no supondría ningún problema. Pero cuando aparecen todos juntos o uno muy repetido en el tiempo, el pie tiene que
adaptarse a una carga muy distinta de la que estaba acostumbrado. Y esa idea —la capacidad de adaptación a la carga que recibe el tejido— será una de las claves para
entender este artículo.

fascitis plantar en verano causas y consejos

Cuando todo cambia a la vez

Las vacaciones no solo cambian el calzado. Cambian prácticamente toda nuestra forma de movernos. Quizá durante el resto del año haces entre 5.000 y 7.000 pasos al día y, de repente, durante una semana recorres una ciudad caminando más de 20.000 pasos diarios, decides aprovechar para empezar a correr por el paseo marítimo, juegas varios partidos de pádel después de meses sin tocar una pala o haces varias rutas de senderismo.


La arena, por ejemplo, obliga al pie y al tobillo a trabajar de una forma distinta. Cada paso
requiere pequeños ajustes musculares. Eso no significa que la arena sea perjudicial.
Significa que es diferente y cuando el cuerpo se enfrenta a un cambio importante, necesita
un tiempo para adaptarse.


Todo esto supone una carga adicional para los tejidos del pie. Y nuestros tejidos tienen una capacidad para soportar esfuerzo pero necesitan tiempo para responder. Si la carga supera de golpe lo que el tejido puede tolerar, es más probable que aparezcan molestias.

Entonces... ¿No es culpa de las chanclas?

La respuesta corta sería: No necesariamente. Las chanclas no provocan una fascitis plantar por sí solas. Si así fuera, todas las personas que las utilizan tendrían dolor. Y eso no ocurre. Cuando pasamos muchas horas con un caldo diferente, aumenta la carga de trabajo de algunos músculos del pie y de la pierna. A esto se suma que solemos caminar bastante más, permanecer más tiempo de pie y movernos sobre superficies distintas. El resultado depende de cómo se adapta tu pie a ese conjunto de cambios.

La pregunta realmente útil es: «¿Estaba mi pie preparado para todo lo que le he pedido hacer estas vacaciones?

Caminar descalzo: ¿Bien o mal?

En los últimos años se ha popularizado la idea de que caminar descalzo, o “barefoot” es siempre beneficioso porque fortalece el pie pero esa afirmación simplifican demasiado la realidad.

Caminar descalzo modifica la forma en la que el pie recibe y distribuye las cargas y cambia el trabajo que realizan músculos, tendones y otras estructuras. En muchas personas esto puede ser perfectamente una oportunidad para que el pie se adapte a diferentes estímulos. El problema aparece cuando el cambio es demasiado brusco o cuando el pie no se adapta.


Una vez más: El tejido necesita tiempo para adaptarse.

¿Y si el problema no está solo en el pie?

Cuando hablamos de fascitis plantar, es fácil centrar toda la atención en la zona que duele. Pero en consulta rara vez nos limitamos a mirar únicamente el lugar donde aparecen las molestias. Nos interesa entender cómo está funcionando el conjunto.

Valoramos, por ejemplo, la movilidad del tobillo, la fuerza de la musculatura de la pantorrilla, la capacidad del pie para adaptarse a la carga, la forma de caminar e incluso otras regiones del cuerpo, cómo las lumbares.

Conclusión

La fascitis plantar es uno de los motivos de consulta más frecuentes durante el verano. Pero reducir su explicación a frases como «es culpa de las chanclas» o «no vuelvas a caminar descalzo» suele quedarse corto. En la mayoría de los casos, el dolor aparece porque el pie ha tenido que adaptarse, en muy poco tiempo, a una situación muy diferente de la habitual. Comprender esos cambios suele ser el primer paso para recuperarse.

“El diagnóstico pone nombre al problema. El razonamiento explica por qué ha
aparecido.”

Si el dolor en la planta del pie lleva tiempo acompañándote, o limita tu día a día, una valoración individual puede ayudarte a entender qué factores están influyendo en tu caso y a diseñar una estrategia de recuperación adaptada a ti.

En Laugan creemos que comprender el problema forma parte de la solución. Por eso dedicamos tiempo no solo a valorar el pie, sino también las demás estructuras que puedan afectarle, entender el contexto en el que ha aparecido el dolor, y qué herramientas pueden ayudarte a recuperar la confianza en el movimiento.

Fascitis plantar

Referencias:
Guía de Práctica Clínica de la APTA/JOSPT (2023)
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38037331/

Efectos de las intervenciones terapéuticas sobre el dolor causado por la fascitis plantar: una revisión sistemática y un metaanálisis.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36571559/

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