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	<title>Laugan Getxo - Laugan Getxo</title>
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	<description>Centro de fisioterapia, nutrición y psicología en Getxo. En Laugan te ayudamos a mejorar tu bienestar desde la raíz con un enfoque multidisciplinar y personalizado.</description>
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		<title>¿Por qué te duele la espalda al llegar de vacaciones? El viaje puede influir más de lo que imaginas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Laugan Getxo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Sep 2026 08:18:45 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>¿Por qué te duele la espalda al llegar de vacaciones? El viaje puede influir más de lo que imaginas Empiezan las vacaciones. Después de varias horas de coche o avión, llegas al destino, bajas las maletas y, al cabo de unas horas o al día siguiente, aparece un dolor de espalda que antes no tenías. La primera reacción suele ser buscar un culpable. «Ha sido el coche.» «Ha sido cargar las maletas.» «Seguro que me he doblado mal.» Sin embargo, la realidad suele ser bastante más compleja. En la mayoría de los casos, el dolor de espalda no aparece por un único movimiento, sino por la combinación de varios cambios que tu espalda ha tenido que gestionar en muy poco tiempo. Muchas horas sentado no «estropean» la espalda Existe la creencia de que conducir durante horas o viajar en avión provoca dolor de espalda. La evidencia actual no apoya esa idea. Lo que sí sabemos es que permanecer mucho tiempo en una misma postura puede hacer que aparezcan sensación de rigidez, cansancio muscular o molestias temporales. Nuestro cuerpo está diseñado para moverse. Cuando pasamos cuatro, seis u ocho horas prácticamente sin cambiar de posición, disminuye la variabilidad del movimiento y algunas estructuras soportan una carga mantenida durante demasiado tiempo. La buena noticia es que esa situación suele mejorar al volver a movernos. Si el viaje es largo, pequeños descansos para caminar unos minutos, cambiar de postura o mover ligeramente la espalda suelen ser más útiles que intentar mantener una postura «perfecta» durante todo el trayecto. Las maletas no son el problema del dolor de espalda. La falta de costumbre sí puede serlo. Muchas personas relacionan el dolor con el momento de cargar el equipaje. Y es lógico. Después de horas sentado, comenzamos a levantar maletas, meterlas en el maletero, subirlas por escaleras o recorrer largas distancias con ellas. Pero el problema rara vez está en un único gesto. Lo importante es que esas tareas nos obligan a realizar movimientos que probablemente llevábamos meses sin hacer. Nos inclinamos. Giramos el tronco. Sujetamos peso con un solo brazo. Levantamos objetos desde posiciones poco habituales. Todo ello en un intervalo muy corto de tiempo. Más que buscar una técnica perfecta para levantar una maleta, tiene sentido preguntarse si nuestro cuerpo estaba preparado para realizar ese esfuerzo. Una espalda acostumbrada a moverse y hacer fuerza suele tolerar mucho mejor estas situaciones que otra que apenas ha recibido ese tipo de estímulos durante el año. ¿Y si la espalda ya estaba avisando antes de las vacaciones? Hay un fenómeno que vemos con frecuencia. Personas que aseguran encontrarse perfectamente durante meses y que desarrollan dolor justo al empezar las vacaciones. En muchos casos, el problema no ha aparecido de repente. Probablemente llevaba tiempo gestándose. Durante épocas de estrés mantenido, nuestro organismo experimenta numerosos cambios hormonales y neurofisiológicos. Entre ellos, un aumento de cortisol, una hormona implicada en la respuesta al estrés que también participa en la regulación de procesos inflamatorios. Cuando llega el descanso y ese estado de alerta disminuye, algunas molestias que habían pasado desapercibidas pueden hacerse más evidentes. No significa que relajarse sea perjudicial. Significa que el dolor depende de muchos factores además del estado de los tejidos. Por eso, cuando alguien nos dice: «Me ha dado justo el primer día de vacaciones.» Nuestra primera pregunta no suele ser: «¿Qué movimiento hiciste?» Sino: «¿Qué ha cambiado en estas últimas semanas?» Muchas veces, la respuesta no está en un único gesto, sino en la suma de pequeños cambios que el cuerpo ha tenido que gestionar. La idea más importante Si te duele la espalda al llegar de vacaciones, no asumas automáticamente que te has lesionado o que has hecho algo mal. En la mayoría de los casos, el dolor aparece porque tu cuerpo está respondiendo a cambios de actividad, de movimiento y de rutina para los que quizá no estaba preparado. Comprender ese contexto es mucho más útil que buscar un único culpable. Y también es el primer paso para decidir cuál es el tratamiento más adecuado. ¿Qué encontrarás en el siguiente artículo? Una vez instalado en tu destino, empiezan otros cambios: dormir en una cama diferente, caminar por la arena, practicar deportes que hace meses que no realizas o pasar mucho más tiempo descalzo. ¿Pueden estos factores influir en el dolor de espalda? Lo analizamos en el siguiente artículo del clúster. Reserva tu cita hoy mismo Illeta kalea 9, 48991 Algorta, Getxo 747 481 321 747 481 321 info@laugangetxo.com Laugan_getxo</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="3607" class="elementor elementor-3607" data-elementor-post-type="post">
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					<h1 class="elementor-heading-title elementor-size-default">¿Por qué te duele la espalda al llegar de vacaciones?</h1>				</div>
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									<p><span style="font-weight: 400;">Empiezan las vacaciones.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Después de varias horas de coche o avión, llegas al destino, bajas las maletas y, al cabo de unas horas o al día siguiente, aparece un dolor de espalda que antes no tenías.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">La primera reacción suele ser buscar un culpable.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">«Ha sido el coche.»</span></p><p><span style="font-weight: 400;">«Ha sido cargar las maletas.»</span></p><p><span style="font-weight: 400;">«Seguro que me he doblado mal.»</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Sin embargo, la realidad suele ser bastante más compleja.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">En la mayoría de los casos, el dolor de espalda no aparece por un único movimiento, sino por la combinación de varios cambios que tu espalda ha tenido que gestionar en muy poco tiempo.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Muchas horas sentado no «estropean» la espalda</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Existe la creencia de que conducir durante horas o viajar en avión provoca dolor de espalda.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">La evidencia actual no apoya esa idea.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Lo que sí sabemos es que permanecer mucho tiempo en una misma postura puede hacer que aparezcan sensación de rigidez, cansancio muscular o molestias temporales.</span></p>								</div>
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									<p><span style="font-weight: 400;">Cuando pasamos cuatro, seis u ocho horas prácticamente sin cambiar de posición, disminuye la variabilidad del movimiento y algunas estructuras soportan una carga mantenida durante demasiado tiempo.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">La buena noticia es que esa situación suele mejorar al volver a movernos.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Si el viaje es largo, pequeños descansos para caminar unos minutos, cambiar de postura o mover ligeramente la espalda suelen ser más útiles que intentar mantener una postura «perfecta» durante todo el trayecto.</span></p>								</div>
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									<p><span style="font-weight: 400;">Muchas personas relacionan el dolor con el momento de cargar el equipaje.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Y es lógico.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Después de horas sentado, comenzamos a levantar maletas, meterlas en el maletero, subirlas por escaleras o recorrer largas distancias con ellas.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Pero el problema rara vez está en un único gesto.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Lo importante es que esas tareas nos obligan a realizar movimientos que probablemente llevábamos meses sin hacer.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Nos inclinamos.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Giramos el tronco.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Sujetamos peso con un solo brazo.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Levantamos objetos desde posiciones poco habituales.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Todo ello en un intervalo muy corto de tiempo.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Más que buscar una técnica perfecta para levantar una maleta, tiene sentido preguntarse si nuestro cuerpo estaba preparado para realizar ese esfuerzo.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Una espalda acostumbrada a moverse y hacer fuerza suele tolerar mucho mejor estas situaciones que otra que apenas ha recibido ese tipo de estímulos durante el año.</span></p>								</div>
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		<title>¿Cuánto tarda en curarse una fascitis plantar? </title>
		<link>https://laugangetxo.com/cuanto-tarda-en-curarse-una-fascitis-plantar/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Laugan Getxo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 08:32:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[REHABI]]></category>
		<category><![CDATA[ROMPIENDO MITOS]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La respuesta depende de mucho más que del tiempo Una de las primeras preguntas que escuchamos en consulta es casi siempre la misma: —»¿Cuánto tiempo voy a estar así?» Es una pregunta totalmente lógica. Cuando el dolor aparece al levantarte de la cama, al caminar, al pasar muchas horas de pie o te afecta en tu deporte lo primero que quieres saber es cuándo volverás a hacer vida normal. Sin embargo, probablemente no te guste la respuesta. No existe un número de semanas que sirva para todo el mundo. Si has buscado información en Internet, habrás encontrado respuestas muy diferentes. Algunas hablan de seis semanas, otras de varios meses e incluso de un año. ¿Quién tiene razón? En realidad, todos&#8230; y ninguno. La recuperación de una fascitis plantar no depende únicamente del paso del tiempo. Depende de cómo responda tu cuerpo y, sobre todo, de si conseguimos modificar los factores que han favorecido la aparición del problema. El tiempo, por sí solo, no cura Es cierto que muchos tejidos necesitan tiempo para recuperarse. Pero el tiempo, por sí mismo, no siempre resuelve el problema. Imagina que cada día sigues sometiendo a tu pie exactamente a la misma carga que provocó las molestias. Aunque pasen semanas, es posible que el dolor apenas cambie. Por el contrario, cuando entendemos qué ha favorecido la aparición de los síntomas y adaptamos la carga de forma progresiva, la evolución suele ser mucho más favorable. ¿De qué depende la recuperación de la fascitis plantar? No hay una única respuesta, pero sí hay diferentes factores que influyen.  No es lo mismo llevar una semana con molestias que arrastrarlas desde hace un año. Tampoco es igual una persona que puede adaptar temporalmente su actividad que alguien cuyo trabajo le obliga a permanecer de pie diez horas al día. También influyen el estado físico general, la capacidad del pie para tolerar carga, el tipo de actividad que realizas y el tratamiento que sigues. El problema suele persistir por que no hemos resuelto la verdadera causa. A veces puede que tenga más que ver con una lesión en otra zona, como la lumbar.  Visita esta entrada de blog para ver de que hablo La importancia de buenos hábitos Otras veces nos centramos mucho en la lesión y no miramos en los hábitos de la persona. ¿Duerme bien? El cuerpo se recupera con el sueño. ¿Su alimentación es adecuada? Se necesitan nutrientes de calidad para regenerar tejido. ¿Hace los ejercicios? Las células y el colágeno responden a una dosis de carga concreta. ¿Fuma, bebe, tiene diabetes, toma antiinflamatorios/corticoides? Todo ello contrae los capilares sanguíneos, por donde van muchas de las herramientas para la regeneración. ¿Qué suele retrasar la recuperación de la fascitis plantar? Uno de los errores más frecuentes es buscar una solución rápida. Cambiar continuamente de tratamiento, probar un producto nuevo cada semana o esperar que unas plantillas o unas zapatillas solucionen el problema por sí solas rara vez da buenos resultados. Como decíamos antes, la recuperación puede ralentizarse por mantener exactamente las mismas cargas que provocaron el dolor o, en el extremo contrario, dejar de moverse por completo durante semanas. Eso debilita aún más el pie y entramos en un círculo vicioso de miedo y evitación al movimiento del que después es más difícil salir. En nuestra experiencia, suele funcionar mejor encontrar un punto intermedio: adaptar la actividad mientras el tejido recupera su capacidad para tolerar carga además de revisar los hábitos y el contexto personal de cada uno. Entonces, ¿Qué puedes hacer? Lo primero es entender por qué ha aparecido el problema. Después, ajustar temporalmente aquellas actividades que aumentan claramente las molestias y recuperar de forma progresiva la capacidad del pie mediante ejercicio y una exposición gradual a la carga. Además, si hay comorbilidades asociadas (sueño insuficiente, hábitos tóxicos, sobrepeso, toma de medicamentos o una alimentación de mala calidad) deben tenerse en cuenta y trabajar sobre ellas. A veces esos pequeños detalles son los que marcan la diferencia. Si todavía no has leído nuestro artículo sobre el papel del calzado, las chanclas y caminar descalzo, te recomendamos empezar por ahí. Comprender cómo influyen estos factores puede ayudarte a evitar algunos de los errores más habituales. Leelo aquí ¿Qué suele retrasar la recuperación de la fascitis plantar? Uno de los errores más frecuentes es buscar una solución rápida. Cambiar continuamente de tratamiento, probar un producto nuevo cada semana o esperar que unas plantillas o unas zapatillas solucionen el problema por sí solas rara vez da buenos resultados. Como decíamos antes, la recuperación puede ralentizarse por mantener exactamente las mismas cargas que provocaron el dolor o, en el extremo contrario, dejar de moverse por completo durante semanas. Eso debilita aún más el pie y entramos en un círculo vicioso de miedo y evitación al movimiento del que después es más difícil salir. En nuestra experiencia, suele funcionar mejor encontrar un punto intermedio: adaptar la actividad mientras el tejido recupera su capacidad para tolerar carga además de revisar los hábitos y el contexto personal de cada uno. La idea más importante La pregunta no debería ser únicamente: «¿Cuánto tarda en curarse una fascitis plantar?» Quizá la pregunta más útil sea: «¿Qué necesita mi pie para volver a tolerar las cargas de mi vida diaria?« Así nos aseguramos de que no se olvida lo verdaderamente importante: ayudar al cuerpo a recuperar su capacidad de adaptación. Ese suele ser el camino hacia una recuperación duradera. Reserva tu cita hoy mismo Illeta kalea 9, 48991 Algorta, Getxo 747 481 321 747 481 321 info@laugangetxo.com Laugan_getxo</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="3593" class="elementor elementor-3593" data-elementor-post-type="post">
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									<p><span style="font-weight: 400;">Una de las primeras preguntas que escuchamos en consulta es casi siempre la misma:</span></p><p><span style="font-weight: 400;">—»¿Cuánto tiempo voy a estar así?»</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Es una pregunta totalmente lógica. Cuando el dolor aparece al levantarte de la cama, al caminar, al pasar muchas horas de pie o te afecta en tu deporte lo primero que quieres saber es cuándo volverás a hacer vida normal.</span></p>								</div>
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									<p><span style="font-weight: 400;">Sin embargo, probablemente no te guste la respuesta. No existe un número de semanas que sirva para todo el mundo.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Si has buscado información en Internet, habrás encontrado respuestas muy diferentes. Algunas hablan de seis semanas, otras de varios meses e incluso de un año.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">¿Quién tiene razón? En realidad, todos&#8230; y ninguno.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">La recuperación de una fascitis plantar no depende únicamente del paso del tiempo. Depende de cómo responda tu cuerpo y, sobre todo, de si conseguimos modificar los factores que han favorecido la aparición del problema. El tiempo, por sí solo, no cura</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Es cierto que muchos tejidos necesitan tiempo para recuperarse. Pero el tiempo, por sí mismo, no siempre resuelve el problema.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Imagina que cada día sigues sometiendo a tu pie exactamente a la misma carga que provocó las molestias. Aunque pasen semanas, es posible que el dolor apenas cambie.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Por el contrario, cuando entendemos qué ha favorecido la aparición de los síntomas y adaptamos la carga de forma progresiva, la evolución suele ser mucho más favorable.</span></p>								</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">¿De qué depende la recuperación de la fascitis plantar?
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									<p><span style="font-weight: 400;">No hay una única respuesta, pero sí hay diferentes factores que influyen. </span></p><p><span style="font-weight: 400;">No es lo mismo llevar una semana con molestias que arrastrarlas desde hace un año.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Tampoco es igual una persona que puede adaptar temporalmente su actividad que alguien cuyo trabajo le obliga a permanecer de pie diez horas al día.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">También influyen el estado físico general, la capacidad del pie para tolerar carga, el tipo de actividad que realizas y el tratamiento que sigues.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">El problema suele persistir por que no hemos resuelto la verdadera causa. A veces puede que tenga más que ver con una lesión en otra zona, como la lumbar. </span></p><p><a href="https://laugangetxo.com/cuando-el-dolor-no-viene-de-donde-crees/"><span style="font-weight: 400;">Visita esta entrada de blog para ver de que hablo</span></a></p>								</div>
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									<p>Otras veces nos centramos mucho en la lesión y no miramos en los hábitos de la persona.</p><p><b>¿Duerme bien?</b><span style="font-weight: 400;"> El cuerpo se recupera con el sueño.</span></p><p><b>¿Su alimentación es adecuada?</b><span style="font-weight: 400;"> Se necesitan nutrientes de calidad para regenerar tejido.</span></p><p><b>¿Hace los ejercicios?</b><span style="font-weight: 400;"> Las células y el colágeno responden a una dosis de carga concreta.</span></p><p><b>¿Fuma, bebe, tiene diabetes, toma antiinflamatorios/corticoides?</b><span style="font-weight: 400;"> Todo ello contrae los capilares sanguíneos, por donde van muchas de las herramientas para la regeneración.</span></p>								</div>
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									<p><span style="font-weight: 400;">Uno de los errores más frecuentes es buscar una solución rápida.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Cambiar continuamente de tratamiento, probar un producto nuevo cada semana o esperar que unas plantillas o unas zapatillas solucionen el problema por sí solas rara vez da buenos resultados.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Como decíamos antes, la recuperación puede ralentizarse por mantener exactamente las mismas cargas que provocaron el dolor o, en el extremo contrario, dejar de moverse por completo durante semanas. Eso debilita aún más el pie y entramos en un círculo vicioso de miedo y evitación al movimiento del que después es más difícil salir.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">En nuestra experiencia, suele funcionar mejor encontrar un punto intermedio: adaptar la actividad mientras el tejido recupera su capacidad para tolerar carga además de revisar los hábitos y el contexto personal de cada uno.</span></p>								</div>
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							<h2 class="elementor-headline">
					<span class="elementor-headline-plain-text elementor-headline-text-wrapper">Entonces,</span>
				<span class="elementor-headline-dynamic-wrapper elementor-headline-text-wrapper">
					<span class="elementor-headline-dynamic-text elementor-headline-text-active">¿Qué puedes hacer?</span>
				</span>
				</h2>
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				</div>
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									<p><span style="font-weight: 400;">Lo primero es </span><b>entender</b><span style="font-weight: 400;"> por qué ha aparecido el problema.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Después, </span><b>ajustar temporalmente</b><span style="font-weight: 400;"> aquellas actividades que aumentan claramente las molestias y </span><b>recuperar de forma progresiva</b><span style="font-weight: 400;"> la capacidad del pie mediante ejercicio y una exposición gradual a la carga.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Además, si hay </span><b>comorbilidades asociadas</b><span style="font-weight: 400;"> (sueño insuficiente, hábitos tóxicos, sobrepeso, toma de medicamentos o una alimentación de mala calidad) deben tenerse en cuenta y trabajar sobre ellas. A veces esos pequeños detalles son los que marcan la diferencia.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Si todavía no has leído nuestro artículo sobre el papel del calzado, las chanclas y caminar descalzo, te recomendamos empezar por ahí. Comprender cómo influyen estos factores puede ayudarte a evitar algunos de los errores más habituales.</span></p>								</div>
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										<a class="elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm" href="https://laugangetxo.com/las-chanclas-y-caminar-descalzo-provocan-fascitis-plantar/" target="_blank">
						<span class="elementor-button-content-wrapper">
									<span class="elementor-button-text">Leelo aquí</span>
					</span>
					</a>
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					<h3 class="elementor-heading-title elementor-size-default">¿Qué suele retrasar la recuperación de la fascitis plantar?
</h3>				</div>
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									<p><span style="font-weight: 400;">Uno de los errores más frecuentes es buscar una solución rápida.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Cambiar continuamente de tratamiento, probar un producto nuevo cada semana o esperar que unas plantillas o unas zapatillas solucionen el problema por sí solas rara vez da buenos resultados.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Como decíamos antes, la recuperación puede ralentizarse por mantener exactamente las mismas cargas que provocaron el dolor o, en el extremo contrario, dejar de moverse por completo durante semanas. Eso debilita aún más el pie y entramos en un círculo vicioso de miedo y evitación al movimiento del que después es más difícil salir.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">En nuestra experiencia, suele funcionar mejor encontrar un punto intermedio: adaptar la actividad mientras el tejido recupera su capacidad para tolerar carga además de revisar los hábitos y el contexto personal de cada uno.</span></p>								</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">La idea más importante</h2>				</div>
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									<p><span style="font-weight: 400;">La pregunta no debería ser únicamente: «¿Cuánto tarda en curarse una fascitis plantar?»</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Quizá la pregunta más útil sea: «</span><b>¿Qué necesita mi pie para volver a tolerar las cargas de mi vida diaria?</b><span style="font-weight: 400;">«</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Así nos aseguramos de que no se olvida lo verdaderamente importante: </span><b>ayudar al cuerpo a recuperar su capacidad de adaptación. </b><span style="font-weight: 400;">Ese suele ser el camino hacia una recuperación duradera.</span></p>								</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Reserva tu cita hoy mismo</h2>				</div>
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		<title>¿Las chanclas y caminar descalzo provocan fascitis plantar? </title>
		<link>https://laugangetxo.com/las-chanclas-y-caminar-descalzo-provocan-fascitis-plantar/</link>
					<comments>https://laugangetxo.com/las-chanclas-y-caminar-descalzo-provocan-fascitis-plantar/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Laugan Getxo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Sep 2026 13:26:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[REHABI]]></category>
		<category><![CDATA[ROMPIENDO MITOS]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Las chanclas y caminar descalzo provocan fascitis plantar? La verdad sobre el calzado Si buscas información sobre fascitis plantar, probablemente hayas leído recomendaciones muy distintas. Unas dicen que las chanclas son perjudiciales, otras que deberías caminar siempre descalzo y otras que el calzado barefoot es la solución definitiva. Entonces, ¿en qué quedamos? La realidad es que ningún calzado provoca por sí solo una fascitis plantar, igual que caminar descalzo no es bueno ni malo por definición. La idea clave es si tu pie está preparado para la exigencia que ese calzado le plantea. ¿Las chanclas son las culpables de la fascitis plantar? Las chanclas tradicionales tienen una característica evidente: sujetan muy poco el pie. Para evitar que se salgan al caminar, modificamos de forma inconsciente nuestra manera de mover los dedos y el pie. Algunos músculos trabajan más para mantener la chancla en su sitio y la distribución de las cargas cambia. ¿Significa eso que las chanclas lesionan el pie? No, pero aumenta el riesgo. Muchas personas las utilizan durante años sin ningún problema. Sin embargo, si pasas de llevar un calzado estable durante todo el año a caminar más con chanclas durante las vacaciones, esa nueva exigencia puede superar la capacidad de adaptación de algunos tejidos y favorecer la aparición de molestias. Por tanto, el problema no suele ser la chancla en sí, sino la incapacidad de los tejidos a tolerar la carga que la acompaña. ¿Y caminar descalzo provoca fascitis plantar? Desde un punto de vista funcional, caminar descalzo es la forma en la que el pie humano ha evolucionado durante miles de años. El pie dispone de una compleja estructura y musculatura, además de una gran cantidad de receptores sensitivos que le permiten adaptarse a terrenos muy diferentes. El inconveniente es que la mayoría de nosotros no hemos crecido utilizando el pie de esa manera. Desde pequeños solemos llevar calzado que limita, en mayor o menor medida, el movimiento natural del pie.  En muchos casos encontramos punteras estrechas, suelas rígidas o zapatos que reducen el trabajo de la musculatura intrínseca del pie. Esto no significa que ese calzado sea el origen de todos los problemas, pero sí puede hacer que el pie pierda parte de su capacidad para adaptarse a determinados estímulos cuando caminamos descalzos. Por eso, cuando llega el verano y empezamos a caminar descalzos durante horas, algunas personas desarrollan molestias. No porque caminar descalzo sea perjudicial, sino porque el pie ya no está acostumbrado a hacerlo. Entonces, ¿qué calzado es el mejor? No existe un calzado perfecto para todo el mundo. Un zapato muy rígido puede resultar excesivamente limitante para algunas personas, mientras que una chancla muy suelta puede exigir demasiado a un pie poco acostumbrado. El mejor calzado será aquel que permita a tu pie trabajar de forma eficiente y para el que esté preparado en este momento. En nuestra experiencia, las chanclas que incorporan una sujeción adicional alrededor del tobillo suelen ser una alternativa más estable que las chanclas tradicionales. Aun así, ninguna chancla sustituye a un pie bien acondicionado. ¿Y el calzado barefoot? El calzado barefoot o respetuoso intenta reproducir algunas características del pie descalzo: puntera amplia, suela flexible y ausencia de desnivel entre talón y antepié. Puede ser una herramienta interesante para muchas personas, pero no es una solución universal. Si llevas décadas utilizando un calzado muy amortiguado o rígido, cambiar de un día para otro a un barefoot puede aumentar la carga sobre músculos y tendones que no están preparados para ello. Por eso, cuando se plantea este cambio, suele ser recomendable hacerlo de forma progresiva y adaptada a cada persona. La idea más importante, más que preguntarte si las chanclas son malas o si deberías caminar siempre descalzo, quizá sea más útil plantearse: ¿Está mi pie preparado para el tipo de calzado y la actividad que le estoy pidiendo? Con nuestra experiencia, esa pregunta explica mucho mejor por qué algunas personas desarrollan dolor y otras no, incluso utilizando exactamente el mismo calzado. El objetivo no es encontrar el zapato perfecto. Es conseguir que tu pie sea capaz de adaptarse a diferentes situaciones con la mayor normalidad posible. Si el dolor persiste o limita tu actividad, una valoración individual puede ayudarte a entender qué factores están influyendo en tu caso y qué estrategia tiene más sentido para recuperar la función del pie. Reserva tu cita hoy mismo Illeta kalea 9, 48991 Algorta, Getxo 747 481 321 747 481 321 info@laugangetxo.com Laugan_getxo</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="3581" class="elementor elementor-3581" data-elementor-post-type="post">
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					<h1 class="elementor-heading-title elementor-size-default">¿Las chanclas y caminar descalzo provocan fascitis plantar? La verdad sobre el calzado</h1>				</div>
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									<p><span style="font-weight: 400;">Si buscas información sobre fascitis plantar, probablemente hayas leído recomendaciones muy distintas. Unas dicen que las chanclas son perjudiciales, otras que deberías caminar siempre descalzo y otras que el calzado barefoot es la solución definitiva. Entonces, ¿en qué quedamos?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La realidad es que ningún calzado provoca por sí solo una fascitis plantar, igual que caminar descalzo no es bueno ni malo por definición. La </span><b>idea</b> <b>clave</b><span style="font-weight: 400;"> es si tu pie</span><b> está preparado para la exigencia </b><span style="font-weight: 400;">que ese calzado le plantea.</span></p>								</div>
				<div class="elementor-element elementor-element-918412f elementor-widget elementor-widget-heading" data-id="918412f" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="heading.default">
					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">¿Las chanclas son las culpables de la fascitis plantar?</h2>				</div>
				<div class="elementor-element elementor-element-03bb3d3 elementor-widget elementor-widget-text-editor" data-id="03bb3d3" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="text-editor.default">
									<p><span style="font-weight: 400;">Las chanclas tradicionales tienen una característica evidente: </span><b>sujetan muy poco el pie.</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Para evitar que se salgan al caminar, modificamos de forma inconsciente nuestra manera de mover los dedos y el pie. Algunos músculos trabajan más para mantener la chancla en su sitio y la distribución de las cargas cambia.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">¿Significa eso que las chanclas lesionan el pie? No, pero aumenta el riesgo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Muchas personas las utilizan durante años sin ningún problema. Sin embargo, si pasas de llevar un calzado estable durante todo el año a caminar más con chanclas durante las vacaciones, esa nueva exigencia puede </span><b>superar la capacidad de adaptación</b><span style="font-weight: 400;"> de algunos tejidos y favorecer la aparición de molestias.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por tanto, el problema no suele ser la chancla en sí, sino la incapacidad de los tejidos a tolerar la carga que la acompaña.</span></p>								</div>
					</div>
				</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">¿Y caminar descalzo provoca fascitis plantar?</h2>				</div>
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									<p><span style="font-weight: 400;">Desde un punto de vista funcional, caminar descalzo es la forma en la que el pie humano ha evolucionado durante miles de años. El pie dispone de una compleja estructura y musculatura, además de una gran cantidad de receptores sensitivos que le permiten adaptarse a terrenos muy diferentes.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El inconveniente es que la mayoría de nosotros no hemos crecido utilizando el pie de esa manera. Desde pequeños solemos llevar calzado que limita, en mayor o menor medida, el movimiento natural del pie. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En muchos casos encontramos punteras estrechas, suelas rígidas o zapatos que reducen el trabajo de la musculatura intrínseca del pie. Esto no significa que ese calzado sea el origen de todos los problemas, pero sí puede hacer que el pie pierda parte de su capacidad para adaptarse a determinados estímulos cuando caminamos descalzos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por eso, cuando llega el verano y empezamos a caminar descalzos durante horas, algunas personas desarrollan molestias. No porque caminar descalzo sea perjudicial, sino porque el pie ya no está acostumbrado a hacerlo.</span></p>								</div>
				</div>
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															<img decoding="async" width="683" height="1024" src="https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2026/09/Chanclas-y-fascitis-plantar-1-683x1024.webp" class="attachment-large size-large wp-image-3585" alt="Chanclas y fascitis plantar" srcset="https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2026/09/Chanclas-y-fascitis-plantar-1-683x1024.webp 683w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2026/09/Chanclas-y-fascitis-plantar-1-200x300.webp 200w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2026/09/Chanclas-y-fascitis-plantar-1-768x1152.webp 768w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2026/09/Chanclas-y-fascitis-plantar-1-1024x1536.webp 1024w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2026/09/Chanclas-y-fascitis-plantar-1-1365x2048.webp 1365w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2026/09/Chanclas-y-fascitis-plantar-1-scaled.webp 1707w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" />															</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Entonces, ¿qué calzado es el mejor?</h2>				</div>
				<div class="elementor-element elementor-element-a1d5066 elementor-widget elementor-widget-text-editor" data-id="a1d5066" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="text-editor.default">
									<p><span style="font-weight: 400;">No existe un calzado perfecto para todo el mundo. Un zapato muy rígido puede resultar excesivamente limitante para algunas personas, mientras que una chancla muy suelta puede exigir demasiado a un pie poco acostumbrado.</span></p>
<p><b>El mejor calzado será aquel que permita a tu pie trabajar de forma eficiente y para el que esté preparado en este momento.</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En nuestra experiencia, las chanclas que incorporan una sujeción adicional alrededor del tobillo suelen ser una alternativa más estable que las chanclas tradicionales.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Aun así, ninguna chancla sustituye a un pie bien acondicionado.</span></p>								</div>
				<div class="elementor-element elementor-element-17d1303 elementor-widget elementor-widget-heading" data-id="17d1303" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="heading.default">
					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">¿Y el calzado barefoot?</h2>				</div>
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									<p><span style="font-weight: 400;">El calzado barefoot o respetuoso intenta reproducir algunas características del pie descalzo: puntera amplia, suela flexible y ausencia de desnivel entre talón y antepié. Puede ser una herramienta interesante para muchas personas, pero no es una solución universal.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Si llevas décadas utilizando un calzado muy amortiguado o rígido, cambiar de un día para otro a un barefoot puede aumentar la carga sobre músculos y tendones que no están preparados para ello.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por eso, cuando se plantea este cambio, suele ser recomendable hacerlo de forma progresiva y adaptada a cada persona.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La idea más importante, más que preguntarte si las chanclas son malas o si deberías caminar siempre descalzo, quizá sea más útil plantearse: ¿Está mi pie preparado para el tipo de calzado y la actividad que le estoy pidiendo?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con nuestra experiencia, esa pregunta explica mucho mejor por qué algunas personas desarrollan dolor y otras no, incluso utilizando exactamente el mismo calzado.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El objetivo no es encontrar el zapato perfecto. Es conseguir que tu pie sea capaz de adaptarse a diferentes situaciones con la mayor normalidad posible.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Si el dolor persiste o limita tu actividad, una valoración individual puede ayudarte a entender qué factores están influyendo en tu caso y qué estrategia tiene más sentido para recuperar la función del pie.</span></p>								</div>
					</div>
				</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Reserva tu cita hoy mismo</h2>				</div>
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				</div>
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		<title>¿Por qué aparece el dolor de espalda durante las vacaciones?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Laugan Getxo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Aug 2026 11:11:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[REHABI]]></category>
		<category><![CDATA[ROMPIENDO MITOS]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por fin llega el momento de descansar. Cambiamos la oficina por la playa, el sofá por una ruta de senderismo o las reuniones por un paseo junto al mar. En teoría, todo debería favorecer que nuestro cuerpo se encuentre mejor. Sin embargo, muchas personas experimentan justo lo contrario y algunos de los problemas más típicos son las molestias en la zona lumbar. A veces aparecen durante el viaje. Otras, después de un par de días de vacaciones. Incluso hay quien lleva meses sin dolor y, de repente, el primer fin de semana en la costa se queda «enganchado» de la espalda. La pregunta suele ser la misma: «¿Qué he hecho mal?». Por desgracia, la respuesta, casi nunca, es tan sencilla. Empiezas a recapitular: «¿Habrá sido por el colchón del hotel?», «Seguro que ha sido cargando la neverita.», «Me pasé caminando.» Puede que cualquiera de esas situaciones haya influido. Pero, en la mayoría de los casos, no existe un único culpable. Lo que realmente cambia durante las vacaciones no es solo el colchón, el coche o la playa. Cambia por completo la forma en la que utilizamos nuestro cuerpo. Y esa idea es la que mejor explica por qué tantas personas desarrollan dolor lumbar precisamente cuando intentaban descansar. Nuestro organismo se adapta constantemente a aquello que hacemos de forma habitual y a lo nuevo pero las vacaciones cambian mucho más que nuestra rutina. Si trabajas sentado ocho horas al día, tu cuerpo se adapta a esa realidad. Si caminas poco durante el año, esa será la carga que tu espalda considera «normal». El problema aparece cuando, en pocos días, esa rutina cambia por completo. Las vacaciones implican empezar pasando muchas horas conduciendo o viajando en avión, caminamos bastante más de lo habitual, dormimos en una cama diferente, hacemos actividades que llevábamos meses sin practicar y cargamos maletas, sillas o neveras que normalmente no forman parte de nuestro día a día. Estos cambios suponen una exigencia distinta para la espalda. Pero, aunque nuestro cuerpo tiene una enorme capacidad de adaptación, necesita tiempo. El viaje: la primera gran diferencia Para muchas personas, las vacaciones empiezan con varias horas dentro de un coche, un tren o un avión. Permanecer mucho tiempo en la misma postura reduce la variabilidad del movimiento. Algunas estructuras soportan una carga mantenida durante más tiempo del habitual y muchas personas terminan bajándose del coche con sensación de rigidez. A eso se añade otro detalle importante. Después del viaje empezamos inmediatamente acargar maletas y caminar o subir escaleras con ellas. Es decir, pasamos de una situación de muy poca actividad a otra que exige bastante más a nuestra espalda. No solo importa el peso de las maletas Una maleta nos obliga a movernos de una forma diferente a la habitual: nos inclinamos para levantarla, la giramos para meterla en el maletero, la cargamos por escaleras, la sujetamos con un solo brazo durante varios minutos… Si además llevamos meses sin realizar esfuerzos similares, es posible que algunos tejidos reciban una carga para la que no estaban preparados y eso va a poner en alerta al sistema nervioso, de ahí el dolor. Lo realmente importante suele ser la capacidad que tiene nuestro cuerpo, y sistema nervioso, para tolerar ese esfuerzo. ¿Y si el problema ya estaba antes de salir de vacaciones? Hay otra situación que vemos con frecuencia. Personas que aseguran encontrarse perfectamente durante meses y que empiezan a notar dolor justo cuando comienzan a relajarse. ¿Significa eso que el descanso provoca lumbalgia? No, pero sí existe una explicación interesante. Durante periodos de estrés mantenido, nuestro organismo libera diferentes sustancias, entre ellas el cortisol, una hormona que participa en múltiples funciones del cuerpo, incluida la respuesta antiinflamatoria. Cuando desaparece parte de ese estrés y el organismo vuelve poco a poco a un estado de mayor relajación, el cortisol (en gran medida) desaparece del torrente sanguíneo, entonces algunas molestias que habían pasado desapercibidas pueden hacerse más evidentes. La respuesta no está en un solo gesto, sino en el contexto que rodea a la persona mesesantes del evento doloroso. Dormir fuera de casa: ¿el colchón tiene realmente la culpa? Es una de las frases más repetidas durante el verano: «Desde que llegué al hotel me duele la espalda. Seguro que es el colchón.» Aunque un colchón muy diferente al que utilizamos habitualmente puede hacer que nos sintamos menos cómodos, la evidencia científica no permite afirmar que exista un colchón perfecto para prevenir o tratar el dolor lumbar. Entonces, ¿por qué muchas personas notan molestias al dormir fuera de casa? Porque el colchón es solo una pieza del puzle. En vacaciones solemos acostarnos más tarde, dormimos menos horas, el calor puede dificultar el descanso y, en ocasiones, el consumo de alcohol o los cambios de horarios hacen que la calidad del sueño disminuya (que el colchón sea diferente también). Hoy sabemos que dormir mal puede aumentar la sensibilidad al dolor y reducir nuestra capacidad para recuperarnos de las cargas del día anterior. Cuando el descanso se convierte en actividad Durante meses apenas caminamos unos miles de pasos al día, el trabajo, los niños, las tareas del hogar… nos ocupan todo el tiempo y, de repente, pasamos jornadas enteras paseando por una ciudad, caminando por la playa o haciendo senderismo. Otros aprovechan para jugar partidos de pádel, nadar o pasar horas jugando con los niños en el agua. Lo cierto es que mantenerse activo suele ser una de las mejores decisiones para la salud pero el problema aparece cuando el cambio es demasiado brusco. No porque la espalda sea frágil, sino porque necesita tiempo para adaptarse a nuevas demandas. Si, además, añadimos poco descanso a la fórmula (como decíamos antes) tienes el cóctel perfecto. ¿Influye caminar por la arena? La arena es una superficie inestable. Cada paso exige pequeños ajustes en tobillos, rodillas, caderas y espalda/core para mantener el equilibrio. Es un excelente estímulo para muchas personas. Sin embargo, también supone una carga distinta a la de caminar sobre una acera o un suelo firme. Si</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="3551" class="elementor elementor-3551" data-elementor-post-type="post">
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									<p>Por fin llega el momento de descansar. Cambiamos la oficina por la playa, el sofá por una ruta de senderismo o las reuniones por un paseo junto al mar. En teoría, todo debería favorecer que nuestro cuerpo se encuentre mejor. Sin embargo, muchas personas experimentan justo lo contrario y algunos de los problemas más típicos son las molestias en la zona lumbar.</p>
<p>A veces aparecen durante el viaje. Otras, después de un par de días de vacaciones. Incluso hay quien lleva meses sin dolor y, de repente, el primer fin de semana en la costa se queda «enganchado» de la espalda.</p>
<p>La pregunta suele ser la misma: «¿Qué he hecho mal?». Por desgracia, la respuesta, casi nunca, es tan sencilla.</p>								</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Empiezas a recapitular:</h2>				</div>
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									<p>«¿Habrá sido por el colchón del hotel?», «Seguro que ha sido cargando la neverita.», «Me pasé caminando.»</p>
<p>Puede que cualquiera de esas situaciones haya influido. Pero, en la mayoría de los casos, no existe un único culpable. Lo que realmente cambia durante las vacaciones no es solo el colchón, el coche o la playa. Cambia por completo la forma en la que utilizamos nuestro cuerpo. Y esa idea es la que mejor explica por qué tantas personas desarrollan dolor lumbar precisamente cuando intentaban descansar.</p>
<p>Nuestro organismo se adapta constantemente a aquello que hacemos de forma habitual y a lo nuevo pero las vacaciones cambian mucho más que nuestra rutina.</p>
<p>Si trabajas sentado ocho horas al día, tu cuerpo se adapta a esa realidad. Si caminas poco durante el año, esa será la carga que tu espalda considera «normal». El problema aparece cuando, en pocos días, esa rutina cambia por completo.</p>
<p>Las vacaciones implican empezar pasando muchas horas conduciendo o viajando en avión, caminamos bastante más de lo habitual, dormimos en una cama diferente, hacemos actividades que llevábamos meses sin practicar y cargamos maletas, sillas o neveras que normalmente no forman parte de nuestro día a día. Estos cambios suponen una exigencia distinta para la espalda. Pero, aunque nuestro cuerpo tiene una enorme capacidad de adaptación, necesita tiempo.</p>								</div>
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									<p>Una maleta nos obliga a movernos de una forma diferente a la habitual: nos inclinamos para levantarla, la giramos para meterla en el maletero, la cargamos por escaleras, la sujetamos con un solo brazo durante varios minutos… Si además llevamos meses sin realizar esfuerzos similares, es posible que algunos tejidos reciban una carga para la que no estaban preparados y eso va a <strong>poner en alerta al sistema nervioso, de ahí el dolor</strong>. Lo realmente importante suele ser la capacidad que tiene nuestro cuerpo, <strong>y sistema nervioso</strong>, para tolerar ese esfuerzo.</p>								</div>
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<p>Durante periodos de estrés mantenido, nuestro organismo libera diferentes sustancias, entre ellas el cortisol, una hormona que participa en múltiples funciones del cuerpo, incluida la respuesta antiinflamatoria.</p>
<p>Cuando desaparece parte de ese estrés y el organismo vuelve poco a poco a un estado de mayor relajación, el cortisol (en gran medida) desaparece del torrente sanguíneo, entonces algunas molestias que habían pasado desapercibidas pueden hacerse más evidentes.</p>
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									<p>Es una de las frases más repetidas durante el verano: «Desde que llegué al hotel me duele la espalda. Seguro que es el colchón.»</p>
<p>Aunque un colchón muy diferente al que utilizamos habitualmente puede hacer que nos sintamos menos cómodos, la evidencia científica no permite afirmar que exista un colchón perfecto para prevenir o tratar el dolor lumbar.</p>
<p>Entonces, ¿por qué muchas personas notan molestias al dormir fuera de casa?</p>
<p>Porque el colchón es solo una pieza del puzle. En vacaciones solemos acostarnos más tarde, dormimos menos horas, el calor puede dificultar el descanso y, en ocasiones, el consumo de alcohol o los cambios de horarios hacen que la calidad del sueño disminuya (que el colchón sea diferente también).</p>
<p>Hoy sabemos que dormir mal puede aumentar la sensibilidad al dolor y reducir nuestra capacidad para recuperarnos de las cargas del día anterior.</p>								</div>
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<p>Lo cierto es que mantenerse activo suele ser una de las mejores decisiones para la salud pero el problema aparece cuando el cambio es demasiado brusco. No porque la espalda sea frágil, sino porque necesita tiempo para adaptarse a nuevas demandas. Si, además, añadimos poco descanso a la fórmula (como decíamos antes) tienes el cóctel perfecto.</p>								</div>
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<p>Si tu cuerpo está acostumbrado, apenas lo notarás. Si no lo está, es posible que el cambio será demasiado y aparezcan molestias. Una vez más hablamos de una actividad para la que quizá todavía no estabas preparado.</p>								</div>
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					<h3 class="elementor-heading-title elementor-size-default">¿Y caminar descalzo?</h3>				</div>
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									<p>También pasamos mucho más tiempo sin calzado que el resto del año. A priori no debería considerarse perjudicial por sí mismo. El problema suele aparecer cuando llevamos todo el año utilizando un calzado que limita el trabajo natural del pie y, de un día para otro, pasamos horas caminando descalzos por superficies a las que no estamos acostumbrados.</p>
<p>Ese cambio modifica la forma en la que trabajan el pie, el tobillo y, en consecuencia, el resto de la extremidad inferior y la espalda. No significa que debamos evitar caminar descalzos. Significa que, como cualquier otra capacidad física, conviene desarrollarla de forma<br />progresiva.</p>
<p>Si quieres profundizar en este tema, te recomendamos leer nuestro artículo, donde lo explicamos con más detalle.</p>								</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">La clave está en entender por qué te duele</h2>				</div>
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									<p>La espalda no necesita protección constante, es fuerte y robusta, necesita capacidad de adaptación. No queremos decirte que no juegues al pádel, que no camines por la playa o que no cargues una maleta. Queremos ayudarte a entender que el problema rara vez está en una única actividad.</p>
<p>En Laugan creemos que comprender el problema forma parte de la solución. Antes de empezar un tratamiento, intentamos responder una pregunta muy sencilla: ¿Qué ha cambiado para que tu espalda empiece a doler ahora? A veces la respuesta está en un aumento brusco de actividad. Otras, en una combinación de sueño insuficiente, más carga<br />física y un problema que llevaba tiempo gestándose.</p>
<p>Cuanto mejor entendemos ese contexto, más fácil resulta diseñar un tratamiento adaptado a cada persona. Porque dos personas pueden tener el mismo diagnóstico y necesitar estrategias completamente diferentes para recuperarse.</p>								</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">El verano se prepara desde septiembre</h2>				</div>
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									<p>Si tuviéramos que dar una única recomendación para todo el mundo sería esta. Empezar a desarrollar la capacidad de tolerar cargas con suficiente tiempo para que en verano esas cargas no sean un problema.</p>								</div>
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										<span class="elementor-icon-list-text">Caminar descalzo más a menudo. Ir a la playa a caminar (si vives en costa) con más frecuencia</span>
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								<li class="elementor-icon-list-item">
											<span class="elementor-icon-list-icon">
							<svg aria-hidden="true" class="e-font-icon-svg e-fas-angle-right" viewBox="0 0 256 512" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><path d="M224.3 273l-136 136c-9.4 9.4-24.6 9.4-33.9 0l-22.6-22.6c-9.4-9.4-9.4-24.6 0-33.9l96.4-96.4-96.4-96.4c-9.4-9.4-9.4-24.6 0-33.9L54.3 103c9.4-9.4 24.6-9.4 33.9 0l136 136c9.5 9.4 9.5 24.6.1 34z"></path></svg>						</span>
										<span class="elementor-icon-list-text">Entrena fuerza 2-3 días a la semana.</span>
									</li>
								<li class="elementor-icon-list-item">
											<span class="elementor-icon-list-icon">
							<svg aria-hidden="true" class="e-font-icon-svg e-fas-angle-right" viewBox="0 0 256 512" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><path d="M224.3 273l-136 136c-9.4 9.4-24.6 9.4-33.9 0l-22.6-22.6c-9.4-9.4-9.4-24.6 0-33.9l96.4-96.4-96.4-96.4c-9.4-9.4-9.4-24.6 0-33.9L54.3 103c9.4-9.4 24.6-9.4 33.9 0l136 136c9.5 9.4 9.5 24.6.1 34z"></path></svg>						</span>
										<span class="elementor-icon-list-text">Rutas de senderismo de fin de semana.</span>
									</li>
								<li class="elementor-icon-list-item">
											<span class="elementor-icon-list-icon">
							<svg aria-hidden="true" class="e-font-icon-svg e-fas-angle-right" viewBox="0 0 256 512" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><path d="M224.3 273l-136 136c-9.4 9.4-24.6 9.4-33.9 0l-22.6-22.6c-9.4-9.4-9.4-24.6 0-33.9l96.4-96.4-96.4-96.4c-9.4-9.4-9.4-24.6 0-33.9L54.3 103c9.4-9.4 24.6-9.4 33.9 0l136 136c9.5 9.4 9.5 24.6.1 34z"></path></svg>						</span>
										<span class="elementor-icon-list-text">Más contacto con la naturaleza.</span>
									</li>
								<li class="elementor-icon-list-item">
											<span class="elementor-icon-list-icon">
							<svg aria-hidden="true" class="e-font-icon-svg e-fas-angle-right" viewBox="0 0 256 512" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><path d="M224.3 273l-136 136c-9.4 9.4-24.6 9.4-33.9 0l-22.6-22.6c-9.4-9.4-9.4-24.6 0-33.9l96.4-96.4-96.4-96.4c-9.4-9.4-9.4-24.6 0-33.9L54.3 103c9.4-9.4 24.6-9.4 33.9 0l136 136c9.5 9.4 9.5 24.6.1 34z"></path></svg>						</span>
										<span class="elementor-icon-list-text">Toma el sol mas a menudo en dosis pequeñas evitando horas centrales (Vit. D).</span>
									</li>
								<li class="elementor-icon-list-item">
											<span class="elementor-icon-list-icon">
							<svg aria-hidden="true" class="e-font-icon-svg e-fas-angle-right" viewBox="0 0 256 512" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><path d="M224.3 273l-136 136c-9.4 9.4-24.6 9.4-33.9 0l-22.6-22.6c-9.4-9.4-9.4-24.6 0-33.9l96.4-96.4-96.4-96.4c-9.4-9.4-9.4-24.6 0-33.9L54.3 103c9.4-9.4 24.6-9.4 33.9 0l136 136c9.5 9.4 9.5 24.6.1 34z"></path></svg>						</span>
										<span class="elementor-icon-list-text">Trabajar sobre el estrés mental durante el año.</span>
									</li>
								<li class="elementor-icon-list-item">
											<span class="elementor-icon-list-icon">
							<svg aria-hidden="true" class="e-font-icon-svg e-fas-angle-right" viewBox="0 0 256 512" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><path d="M224.3 273l-136 136c-9.4 9.4-24.6 9.4-33.9 0l-22.6-22.6c-9.4-9.4-9.4-24.6 0-33.9l96.4-96.4-96.4-96.4c-9.4-9.4-9.4-24.6 0-33.9L54.3 103c9.4-9.4 24.6-9.4 33.9 0l136 136c9.5 9.4 9.5 24.6.1 34z"></path></svg>						</span>
										<span class="elementor-icon-list-text">Priorizar tus horas de sueño (7-9 horas cada día).</span>
									</li>
						</ul>
						</div>
				</div>
		<div class="elementor-element elementor-element-2f1dd63 e-con-full e-flex wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-child" data-id="2f1dd63" data-element_type="container" data-e-type="container">
				<div class="elementor-element elementor-element-4f0099c elementor-widget elementor-widget-image" data-id="4f0099c" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="image.default">
															<img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="534" src="https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2026/08/Dolor-de-espalda-en-verano-1024x683.webp" class="attachment-large size-large wp-image-3555" alt="Dolor de espalda en verano" srcset="https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2026/08/Dolor-de-espalda-en-verano-1024x683.webp 1024w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2026/08/Dolor-de-espalda-en-verano-300x200.webp 300w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2026/08/Dolor-de-espalda-en-verano-768x512.webp 768w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2026/08/Dolor-de-espalda-en-verano-1536x1024.webp 1536w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2026/08/Dolor-de-espalda-en-verano-2048x1365.webp 2048w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" />															</div>
				</div>
				</div>
					</div>
				</div>
		<div class="elementor-element elementor-element-5313287 e-flex e-con-boxed wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-parent" data-id="5313287" data-element_type="container" data-e-type="container">
					<div class="e-con-inner">
				<div class="elementor-element elementor-element-75cb0e2 elementor-widget elementor-widget-heading" data-id="75cb0e2" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="heading.default">
					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">¿Te ha aparecido dolor de espalda durante las
vacaciones?</h2>				</div>
				<div class="elementor-element elementor-element-cc55969 elementor-widget elementor-widget-text-editor" data-id="cc55969" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="text-editor.default">
									<p>En la mayoría de los casos no significa que exista una lesión grave, pero sí es una buena oportunidad para entender qué factores pueden estar influyendo y cómo volver a moverte con confianza.</p>
<p>Si el dolor no mejora, limita tu día a día o aparece de forma repetida con más frecuencia,<br />una valoración individual puede ayudarte a identificar qué está ocurriendo y qué cambios tienen más sentido en tu caso.</p>								</div>
				<div class="elementor-element elementor-element-54b5c78 elementor-widget elementor-widget-heading" data-id="54b5c78" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="heading.default">
					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Preguntas frecuentes</h2>				</div>
				<div class="elementor-element elementor-element-87a9581 elementor-widget elementor-widget-n-accordion" data-id="87a9581" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-settings="{&quot;default_state&quot;:&quot;expanded&quot;,&quot;max_items_expended&quot;:&quot;one&quot;,&quot;n_accordion_animation_duration&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;ms&quot;,&quot;size&quot;:400,&quot;sizes&quot;:[]}}" data-widget_type="nested-accordion.default">
							<div class="e-n-accordion" aria-label="Accordion. Open links with Enter or Space, close with Escape, and navigate with Arrow Keys">
						<details id="e-n-accordion-item-1420" class="e-n-accordion-item" open>
				<summary class="e-n-accordion-item-title" data-accordion-index="1" tabindex="0" aria-expanded="true" aria-controls="e-n-accordion-item-1420" >
					<span class='e-n-accordion-item-title-header'><p class="e-n-accordion-item-title-text"> ¿Es normal que me duela la espalda solo cuando estoy de vacaciones? </p></span>
							<span class='e-n-accordion-item-title-icon'>
			<span class='e-opened' ><svg aria-hidden="true" class="e-font-icon-svg e-fas-minus" viewBox="0 0 448 512" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><path d="M416 208H32c-17.67 0-32 14.33-32 32v32c0 17.67 14.33 32 32 32h384c17.67 0 32-14.33 32-32v-32c0-17.67-14.33-32-32-32z"></path></svg></span>
			<span class='e-closed'><svg aria-hidden="true" class="e-font-icon-svg e-fas-plus" viewBox="0 0 448 512" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><path d="M416 208H272V64c0-17.67-14.33-32-32-32h-32c-17.67 0-32 14.33-32 32v144H32c-17.67 0-32 14.33-32 32v32c0 17.67 14.33 32 32 32h144v144c0 17.67 14.33 32 32 32h32c17.67 0 32-14.33 32-32V304h144c17.67 0 32-14.33 32-32v-32c0-17.67-14.33-32-32-32z"></path></svg></span>
		</span>

						</summary>
				<div role="region" aria-labelledby="e-n-accordion-item-1420" class="elementor-element elementor-element-1b73e54 e-con-full e-flex wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-child" data-id="1b73e54" data-element_type="container" data-e-type="container">
		<div role="region" aria-labelledby="e-n-accordion-item-1420" class="elementor-element elementor-element-8e91a28 e-flex e-con-boxed wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-child" data-id="8e91a28" data-element_type="container" data-e-type="container">
					<div class="e-con-inner">
				<div class="elementor-element elementor-element-fd2c1e9 elementor-widget elementor-widget-text-editor" data-id="fd2c1e9" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="text-editor.default">
									<p>Sí. Los cambios de rutina, de actividad física, de sueño y de carga pueden hacer que aparezcan molestias que durante el resto del año pasaban desapercibidas.</p>								</div>
					</div>
				</div>
				</div>
					</details>
						<details id="e-n-accordion-item-1421" class="e-n-accordion-item" >
				<summary class="e-n-accordion-item-title" data-accordion-index="2" tabindex="-1" aria-expanded="false" aria-controls="e-n-accordion-item-1421" >
					<span class='e-n-accordion-item-title-header'><p class="e-n-accordion-item-title-text"> ¿Debo preocuparme si me duele la espalda después de un viaje largo? </p></span>
							<span class='e-n-accordion-item-title-icon'>
			<span class='e-opened' ><svg aria-hidden="true" class="e-font-icon-svg e-fas-minus" viewBox="0 0 448 512" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><path d="M416 208H32c-17.67 0-32 14.33-32 32v32c0 17.67 14.33 32 32 32h384c17.67 0 32-14.33 32-32v-32c0-17.67-14.33-32-32-32z"></path></svg></span>
			<span class='e-closed'><svg aria-hidden="true" class="e-font-icon-svg e-fas-plus" viewBox="0 0 448 512" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><path d="M416 208H272V64c0-17.67-14.33-32-32-32h-32c-17.67 0-32 14.33-32 32v144H32c-17.67 0-32 14.33-32 32v32c0 17.67 14.33 32 32 32h144v144c0 17.67 14.33 32 32 32h32c17.67 0 32-14.33 32-32V304h144c17.67 0 32-14.33 32-32v-32c0-17.67-14.33-32-32-32z"></path></svg></span>
		</span>

						</summary>
				<div role="region" aria-labelledby="e-n-accordion-item-1421" class="elementor-element elementor-element-a4c63d6 e-con-full e-flex wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-child" data-id="a4c63d6" data-element_type="container" data-e-type="container">
		<div role="region" aria-labelledby="e-n-accordion-item-1421" class="elementor-element elementor-element-453b48f e-flex e-con-boxed wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-child" data-id="453b48f" data-element_type="container" data-e-type="container">
					<div class="e-con-inner">
				<div class="elementor-element elementor-element-80d5fb6 elementor-widget elementor-widget-text-editor" data-id="80d5fb6" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="text-editor.default">
									<p>No necesariamente. La rigidez tras varias horas sentado es frecuente y suele mejorar al volver a moverte con normalidad. Si el dolor es intenso, persiste o aparece acompañado de otros síntomas, conviene consultar con un profesional.</p>								</div>
					</div>
				</div>
				</div>
					</details>
						<details id="e-n-accordion-item-1422" class="e-n-accordion-item" >
				<summary class="e-n-accordion-item-title" data-accordion-index="3" tabindex="-1" aria-expanded="false" aria-controls="e-n-accordion-item-1422" >
					<span class='e-n-accordion-item-title-header'><p class="e-n-accordion-item-title-text"> ¿Es el colchón el responsable? </p></span>
							<span class='e-n-accordion-item-title-icon'>
			<span class='e-opened' ><svg aria-hidden="true" class="e-font-icon-svg e-fas-minus" viewBox="0 0 448 512" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><path d="M416 208H32c-17.67 0-32 14.33-32 32v32c0 17.67 14.33 32 32 32h384c17.67 0 32-14.33 32-32v-32c0-17.67-14.33-32-32-32z"></path></svg></span>
			<span class='e-closed'><svg aria-hidden="true" class="e-font-icon-svg e-fas-plus" viewBox="0 0 448 512" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><path d="M416 208H272V64c0-17.67-14.33-32-32-32h-32c-17.67 0-32 14.33-32 32v144H32c-17.67 0-32 14.33-32 32v32c0 17.67 14.33 32 32 32h144v144c0 17.67 14.33 32 32 32h32c17.67 0 32-14.33 32-32V304h144c17.67 0 32-14.33 32-32v-32c0-17.67-14.33-32-32-32z"></path></svg></span>
		</span>

						</summary>
				<div role="region" aria-labelledby="e-n-accordion-item-1422" class="elementor-element elementor-element-201c798 e-con-full e-flex wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-child" data-id="201c798" data-element_type="container" data-e-type="container">
		<div role="region" aria-labelledby="e-n-accordion-item-1422" class="elementor-element elementor-element-8b6b9b1 e-flex e-con-boxed wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-child" data-id="8b6b9b1" data-element_type="container" data-e-type="container">
					<div class="e-con-inner">
				<div class="elementor-element elementor-element-514b176 elementor-widget elementor-widget-text-editor" data-id="514b176" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="text-editor.default">
									<p>No suele ser el único responsable. La calidad del sueño, el calor, la actividad realizada durante el día y otros cambios propios de las vacaciones también pueden influir.</p>								</div>
					</div>
				</div>
				</div>
					</details>
						<details id="e-n-accordion-item-1423" class="e-n-accordion-item" >
				<summary class="e-n-accordion-item-title" data-accordion-index="4" tabindex="-1" aria-expanded="false" aria-controls="e-n-accordion-item-1423" >
					<span class='e-n-accordion-item-title-header'><p class="e-n-accordion-item-title-text"> ¿Es mejor descansar o seguir moviéndome? </p></span>
							<span class='e-n-accordion-item-title-icon'>
			<span class='e-opened' ><svg aria-hidden="true" class="e-font-icon-svg e-fas-minus" viewBox="0 0 448 512" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><path d="M416 208H32c-17.67 0-32 14.33-32 32v32c0 17.67 14.33 32 32 32h384c17.67 0 32-14.33 32-32v-32c0-17.67-14.33-32-32-32z"></path></svg></span>
			<span class='e-closed'><svg aria-hidden="true" class="e-font-icon-svg e-fas-plus" viewBox="0 0 448 512" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><path d="M416 208H272V64c0-17.67-14.33-32-32-32h-32c-17.67 0-32 14.33-32 32v144H32c-17.67 0-32 14.33-32 32v32c0 17.67 14.33 32 32 32h144v144c0 17.67 14.33 32 32 32h32c17.67 0 32-14.33 32-32V304h144c17.67 0 32-14.33 32-32v-32c0-17.67-14.33-32-32-32z"></path></svg></span>
		</span>

						</summary>
				<div role="region" aria-labelledby="e-n-accordion-item-1423" class="elementor-element elementor-element-8673303 e-con-full e-flex wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-child" data-id="8673303" data-element_type="container" data-e-type="container">
		<div role="region" aria-labelledby="e-n-accordion-item-1423" class="elementor-element elementor-element-a607940 e-flex e-con-boxed wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-child" data-id="a607940" data-element_type="container" data-e-type="container">
					<div class="e-con-inner">
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									<p>En la mayoría de los casos (90 95% según las guías de práctica clínica) mantenerse activo dentro de lo que el dolor permita suele ser más beneficioso que guardar reposo absoluto. Este tema lo desarrollaremos en el próximo artículo relacionado con esto.</p>								</div>
					</div>
				</div>
				</div>
					</details>
					</div>
						</div>
					</div>
				</div>
		<div class="elementor-element elementor-element-2da5629 e-flex e-con-boxed wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-parent" data-id="2da5629" data-element_type="container" data-e-type="container">
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				<div class="elementor-element elementor-element-f83d215 elementor-widget elementor-widget-heading" data-id="f83d215" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="heading.default">
					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Reserva tu cita hoy mismo</h2>				</div>
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		<title>Fascitis plantar en verano: por qué aparece y qué puedes hacer para mejorar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Laugan Getxo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 15 Aug 2026 08:35:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[REHABI]]></category>
		<category><![CDATA[ROMPIENDO MITOS]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Empiezan las vacaciones, te pones las chanclas, caminas descalzo por casa, y a los pocos días aparece un dolor en la planta del pie. Al principio es una molestia. Después empiezas a notar que, al levantarte por la mañana o después de estar sentado un rato, los primeros pasos son especialmente dolorosos. Vuelves a tu calzado normal pero ya es tarde. Buscas en Google: Dolor en la planta del pie al levantarme. Y una palabra aparece una y otra vez: fascitis plantar. Sin embargo, conviene entender algo importante que no todo dolor en la planta del pie es una fascitis plantar, ni todas las personas desarrollan molestias por las mismas razones. Para profundizar en este tema visita este artículo Y aquí es donde empieza el verdadero tratamiento: comprender qué está ocurriendo y por qué ha ocurrido precisamente ahora. ¿Por qué la fascitis plantar parece aparecer con tanta frecuencia en verano? Con la llegada del verano, y sobre todo al finalizar, aumenta el número de personas en consulta por fascitis plantar. Y no es casualidad. La mayoría de personas llegan convencidas de haber encontrado la causa. «Ha sido por las chanclas.» «Es que he ido mucho descalzo.» «Seguro que fue el paseo por la playa.» Aunque cualquiera de estas situaciones puede influir, lo que realmente cambia durante las vacaciones es la cantidad de estímulos nuevos que recibe el pie en muy poco tiempo. Quizá pasas muchas más horas caminando, utilizas un calzado completamente diferente, permaneces más tiempo descalzo, haces deportes que normalmente no practicas, recorres ciudades durante horas o juegas partidos improvisados de vóley o palas en la playa. Cada uno de esos cambios, por separado, probablemente no supondría ningún problema. Pero cuando aparecen todos juntos o uno muy repetido en el tiempo, el pie tiene queadaptarse a una carga muy distinta de la que estaba acostumbrado. Y esa idea —la capacidad de adaptación a la carga que recibe el tejido— será una de las claves paraentender este artículo. Cuando todo cambia a la vez Las vacaciones no solo cambian el calzado. Cambian prácticamente toda nuestra forma de movernos. Quizá durante el resto del año haces entre 5.000 y 7.000 pasos al día y, de repente, durante una semana recorres una ciudad caminando más de 20.000 pasos diarios, decides aprovechar para empezar a correr por el paseo marítimo, juegas varios partidos de pádel después de meses sin tocar una pala o haces varias rutas de senderismo. La arena, por ejemplo, obliga al pie y al tobillo a trabajar de una forma distinta. Cada pasorequiere pequeños ajustes musculares. Eso no significa que la arena sea perjudicial.Significa que es diferente y cuando el cuerpo se enfrenta a un cambio importante, necesitaun tiempo para adaptarse. Todo esto supone una carga adicional para los tejidos del pie. Y nuestros tejidos tienen una capacidad para soportar esfuerzo pero necesitan tiempo para responder. Si la carga supera de golpe lo que el tejido puede tolerar, es más probable que aparezcan molestias. Entonces&#8230; ¿No es culpa de las chanclas? La respuesta corta sería: No necesariamente. Las chanclas no provocan una fascitis plantar por sí solas. Si así fuera, todas las personas que las utilizan tendrían dolor. Y eso no ocurre. Cuando pasamos muchas horas con un caldo diferente, aumenta la carga de trabajo de algunos músculos del pie y de la pierna. A esto se suma que solemos caminar bastante más, permanecer más tiempo de pie y movernos sobre superficies distintas. El resultado depende de cómo se adapta tu pie a ese conjunto de cambios. La pregunta realmente útil es: «¿Estaba mi pie preparado para todo lo que le he pedido hacer estas vacaciones? Caminar descalzo: ¿Bien o mal? En los últimos años se ha popularizado la idea de que caminar descalzo, o “barefoot” es siempre beneficioso porque fortalece el pie pero esa afirmación simplifican demasiado la realidad. Caminar descalzo modifica la forma en la que el pie recibe y distribuye las cargas y cambia el trabajo que realizan músculos, tendones y otras estructuras. En muchas personas esto puede ser perfectamente una oportunidad para que el pie se adapte a diferentes estímulos. El problema aparece cuando el cambio es demasiado brusco o cuando el pie no se adapta. Una vez más: El tejido necesita tiempo para adaptarse. ¿Y si el problema no está solo en el pie? Cuando hablamos de fascitis plantar, es fácil centrar toda la atención en la zona que duele. Pero en consulta rara vez nos limitamos a mirar únicamente el lugar donde aparecen las molestias. Nos interesa entender cómo está funcionando el conjunto. Valoramos, por ejemplo, la movilidad del tobillo, la fuerza de la musculatura de la pantorrilla, la capacidad del pie para adaptarse a la carga, la forma de caminar e incluso otras regiones del cuerpo, cómo las lumbares. Si quieres profundizar en este tema visita este artículo Conclusión La fascitis plantar es uno de los motivos de consulta más frecuentes durante el verano. Pero reducir su explicación a frases como «es culpa de las chanclas» o «no vuelvas a caminar descalzo» suele quedarse corto. En la mayoría de los casos, el dolor aparece porque el pie ha tenido que adaptarse, en muy poco tiempo, a una situación muy diferente de la habitual. Comprender esos cambios suele ser el primer paso para recuperarse. “El diagnóstico pone nombre al problema. El razonamiento explica por qué haaparecido.” Si el dolor en la planta del pie lleva tiempo acompañándote, o limita tu día a día, una valoración individual puede ayudarte a entender qué factores están influyendo en tu caso y a diseñar una estrategia de recuperación adaptada a ti. En Laugan creemos que comprender el problema forma parte de la solución. Por eso dedicamos tiempo no solo a valorar el pie, sino también las demás estructuras que puedan afectarle, entender el contexto en el que ha aparecido el dolor, y qué herramientas pueden ayudarte a recuperar la confianza en el movimiento. Referencias:Guía de Práctica Clínica de la APTA/JOSPT (2023)https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38037331/ Efectos de las intervenciones terapéuticas sobre</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="3536" class="elementor elementor-3536" data-elementor-post-type="post">
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									<p>Empiezan las vacaciones, te pones las chanclas, caminas descalzo por casa, y a los pocos días aparece un dolor en la planta del pie. Al principio es una molestia. Después empiezas a notar que, al levantarte por la mañana o después de estar sentado un rato, los primeros pasos son especialmente dolorosos. Vuelves a tu calzado normal pero ya es tarde.</p>								</div>
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										<span class="elementor-icon-list-text">Para profundizar en este tema visita este artículo</span>
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									<p>Y aquí es donde empieza el verdadero tratamiento: <strong>comprender qué está ocurriendo y por qué ha ocurrido precisamente ahora</strong>.</p>								</div>
					</div>
				</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">¿Por qué la fascitis plantar parece aparecer con tanta frecuencia en verano?
</h2>				</div>
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									<p>Con la llegada del verano, y sobre todo al finalizar, aumenta el número de personas en consulta por fascitis plantar. Y no es casualidad. La mayoría de personas llegan convencidas de haber encontrado la causa. «Ha sido por las chanclas.» «Es que he ido mucho descalzo.» «Seguro que fue el paseo por la playa.»</p><p>Aunque cualquiera de estas situaciones puede influir, lo que realmente cambia durante las vacaciones es la cantidad de estímulos nuevos que recibe el pie en muy poco tiempo.</p><p>Quizá pasas muchas más horas caminando, utilizas un calzado completamente diferente, permaneces más tiempo descalzo, haces deportes que normalmente no practicas, recorres ciudades durante horas o juegas partidos improvisados de vóley o palas en la playa.</p><p>Cada uno de esos cambios, por separado, probablemente no supondría ningún problema. Pero cuando aparecen todos juntos o uno muy repetido en el tiempo, el pie tiene que<br />adaptarse a una carga muy distinta de la que estaba acostumbrado. Y esa idea <strong>—la capacidad de adaptación a la carga que recibe el tejido—</strong> será una de las claves para<br />entender este artículo.</p>								</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Cuando todo cambia a la vez</h2>				</div>
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									<p>Las vacaciones no solo cambian el calzado. Cambian prácticamente toda nuestra forma de movernos. Quizá durante el resto del año haces entre 5.000 y 7.000 pasos al día y, de repente, durante una semana recorres una ciudad caminando más de 20.000 pasos diarios, decides aprovechar para empezar a correr por el paseo marítimo, juegas varios partidos de pádel después de meses sin tocar una pala o haces varias rutas de senderismo.</p><p><br />La arena, por ejemplo, obliga al pie y al tobillo a trabajar de una forma distinta. Cada paso<br />requiere pequeños ajustes musculares. Eso no significa que la arena sea perjudicial.<br />Significa que es diferente y cuando el cuerpo se enfrenta a un cambio importante, necesita<br />un tiempo para adaptarse.</p><p><br />Todo esto supone una carga adicional para los tejidos del pie. Y nuestros tejidos tienen una capacidad para soportar esfuerzo pero necesitan tiempo para responder. Si la carga supera de golpe lo que el tejido puede tolerar, es más probable que aparezcan molestias.</p>								</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Entonces... ¿No es culpa de las chanclas?</h2>				</div>
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									<p>La respuesta corta sería: No necesariamente. Las chanclas no provocan una fascitis plantar por sí solas. Si así fuera, todas las personas que las utilizan tendrían dolor. Y eso no ocurre. Cuando pasamos muchas horas con un caldo diferente, aumenta la carga de trabajo de algunos músculos del pie y de la pierna. A esto se suma que solemos caminar bastante más, permanecer más tiempo de pie y movernos sobre superficies distintas. El resultado depende de cómo se adapta tu pie a ese conjunto de cambios.</p><p>La pregunta realmente útil es: «¿Estaba mi pie preparado para todo lo que le he pedido hacer estas vacaciones?</p>								</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Caminar descalzo: ¿Bien o mal?</h2>				</div>
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									<p>En los últimos años se ha popularizado la idea de que caminar descalzo, o “barefoot” es siempre beneficioso porque fortalece el pie pero esa afirmación simplifican demasiado la realidad.</p><p>Caminar descalzo modifica la forma en la que el pie recibe y distribuye las cargas y cambia el trabajo que realizan músculos, tendones y otras estructuras. En muchas personas esto puede ser perfectamente una oportunidad para que el pie se adapte a diferentes estímulos. El problema aparece cuando el cambio es demasiado brusco o cuando el pie no se adapta.</p><p><br />Una vez más: <strong>El tejido necesita tiempo para adaptarse</strong>.</p>								</div>
					</div>
				</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">¿Y si el problema no está solo en el pie?</h2>				</div>
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									<p>Cuando hablamos de fascitis plantar, es fácil centrar toda la atención en la zona que duele. Pero en consulta rara vez nos limitamos a mirar únicamente el lugar donde aparecen las molestias. Nos interesa entender cómo está funcionando el conjunto.</p><p>Valoramos, por ejemplo, la movilidad del tobillo, la fuerza de la musculatura de la pantorrilla, la capacidad del pie para adaptarse a la carga, la forma de caminar e incluso otras regiones del cuerpo, cómo las lumbares.</p>								</div>
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											<a href="https://laugangetxo.com/cuando-el-dolor-no-viene-de-donde-crees/">

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										<span class="elementor-icon-list-text">Si quieres profundizar en este tema visita este artículo</span>
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									</li>
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						</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Conclusión</h2>				</div>
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									<p>La fascitis plantar es uno de los motivos de consulta más frecuentes durante el verano. Pero reducir su explicación a frases como «es culpa de las chanclas» o «no vuelvas a caminar descalzo» suele quedarse corto. En la mayoría de los casos, el dolor aparece porque el pie ha tenido que adaptarse, en muy poco tiempo, a una situación muy diferente de la habitual. Comprender esos cambios suele ser el primer paso para recuperarse.</p>								</div>
				<div class="elementor-element elementor-element-4536493 elementor-widget elementor-widget-text-editor" data-id="4536493" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="text-editor.default">
									<p><strong>“El diagnóstico pone nombre al problema. El razonamiento explica por qué ha</strong><br /><strong>aparecido.”</strong></p>								</div>
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									<p>Si el dolor en la planta del pie lleva tiempo acompañándote, o limita tu día a día, una valoración individual puede ayudarte a entender qué factores están influyendo en tu caso y a diseñar una estrategia de recuperación adaptada a ti.</p><p>En Laugan creemos que comprender el problema forma parte de la solución. Por eso dedicamos tiempo no solo a valorar el pie, sino también las demás estructuras que puedan afectarle, entender el contexto en el que ha aparecido el dolor, y qué herramientas pueden ayudarte a recuperar la confianza en el movimiento.</p>								</div>
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									<p>Referencias:<br />Guía de Práctica Clínica de la APTA/JOSPT (2023)<br /><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38037331/">https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38037331/</a></p><p>Efectos de las intervenciones terapéuticas sobre el dolor causado por la fascitis plantar: una revisión sistemática y un metaanálisis.<br /><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36571559/">https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36571559/</a></p>								</div>
					</div>
				</div>
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			</item>
		<item>
		<title>Bruxismo, disfunciones mandibulares y dolor de brazo</title>
		<link>https://laugangetxo.com/mandibula-y-lesiones-de-brazo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Laugan Getxo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Dec 2025 12:12:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[REHABI]]></category>
		<category><![CDATA[ROMPIENDO MITOS]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://laugangetxo.com/?p=3105</guid>

					<description><![CDATA[<p>¿Cómo puede el bruxismo y la mandíbula afectar a tu dolor del brazo?  Te contamos las posibilidades que existen con el dolor de brazo que no se te quita con nada.</p>
<p>The post <a href="https://laugangetxo.com/mandibula-y-lesiones-de-brazo/">Bruxismo, disfunciones mandibulares y dolor de brazo</a> first appeared on <a href="https://laugangetxo.com">Laugan Getxo</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="3105" class="elementor elementor-3105" data-elementor-post-type="post">
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					<h1 class="elementor-heading-title elementor-size-default">BRUXISMO, MANDIBULA Y DOLOR DE BRAZO
</h1>				</div>
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									<p><span style="font-weight: 400;">En este nuevo mundo de la inmediatez, la productividad y la autoexigencia, tenemos tenemos niveles altos de estrés. Seguro que padecido o has oído hablar del bruxismo tensión en la mandíbula. Y es que problemas en esta región puede ocasionar lesiones y dolor en otras partes del cuerpo sin saberlo.</span></p>								</div>
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									<p><span style="font-weight: 400;">En este nuevo mundo de la inmediatez, la productividad y la autoexigencia, tenemos tenemos niveles altos de estrés. Seguro que padecido o has oído hablar del bruxismo tensión en la mandíbula. Y es que problemas en esta región puede ocasionar lesiones y dolor en otras partes del cuerpo sin saberlo.</span></p>								</div>
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									<h4><b>Siempre lo decimos: </b></h4><h4><span style="font-weight: 400;">“Lo que duele no siempre es lo que está fallando. Los síntomas son locales pero el origen, casi nunca.”</span></h4>								</div>
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									<p><span style="font-weight: 400;">Cuando aparece dolor en el brazo, el codo o el brazo, casi siempre miramos directamente ahí. Pensamos en tendones, músculos y articulaciones. Sin embargo, en consulta vemos cada vez más casos en los que </span><b>el origen real del problema no está en el brazo</b><span style="font-weight: 400;">, sino en otro lugar: </span></p><p><span style="font-weight: 400;">La </span><b>mandíbula o articulación temporo-mandibular (ATM)</b><span style="font-weight: 400;"> y su estrecha relación con las </span><b>cervicales</b><span style="font-weight: 400;"> suelen participar en todo este cuadro doloroso.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Puede sonar extraño al principio, pero tiene mucho sentido si entendemos cómo se organiza el cuerpo y cómo el sistema nervioso recoge, procesa y regula la información.</span></p>								</div>
					</div>
				</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">La ATM como captor postural</h2>				</div>
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									<p> </p><p><span style="font-weight: 400;">La ATM no sirve solo para masticar o hablar. Es un </span><b>potente captor postural</b><span style="font-weight: 400;">, al mismo nivel que los ojos, los pies o el oído interno.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Un </span><b>captor postural</b><span style="font-weight: 400;"> es una parte del cuerpo que envía información especial al cerebro sobre la posición y movimiento del cuerpo.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">En palabras simples: es como un </span><b>sensor natural</b><span style="font-weight: 400;"> que le dice al cerebro “dónde estoy y cómo me muevo” para que pueda coordinar los músculos correctamente.</span></p>								</div>
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									<p> </p><p style="text-align: center;"><strong>Por ejemplo:</strong></p><ul><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Los </span><b>pies</b><span style="font-weight: 400;"> sienten el suelo y ayudan a mantener el equilibrio.</span></li><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Las </span><b>cervicales</b><span style="font-weight: 400;"> informan sobre la posición de la cabeza.</span></li><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">La </span><b>ATM (mandíbula)</b><span style="font-weight: 400;"> también funciona como captor, influyendo en postura y movimientos de cuello, hombros y brazos.</span></li></ul>								</div>
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									<p> </p><p><span style="font-weight: 400;">Si existe una </span><b>disfunción mandibular</b><span style="font-weight: 400;"> (bloqueos, bruxismo, asimetrías, tensión crónica…), esa información llega distorsionada.</span></p><p> </p><p><strong><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f449.png" alt="👉" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> ¿Qué ocurre entonces?</strong></p><p><span style="font-weight: 400;">El cerebro organiza el movimiento desde una base informativa incorrecta. El resultado suele ser </span><b>movimientos menos eficientes</b><span style="font-weight: 400;"> y una mala gestión de las cargas.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Todo esto puede resultar en muchos problemas a nivel cervical y miembro superior. No porque la ATM “lesione” directamente el brazo, sino porque </span><b>condiciona cómo nos movemos</b><span style="font-weight: 400;">.</span></p>								</div>
					</div>
				</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Cervicales: la autopista neurológica hacia el brazo y cómo el bruxismo la afecta</h2>				</div>
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									<p> </p><p><span style="font-weight: 400;">De las </span><b>cervicales</b><span style="font-weight: 400;"> salen los nervios que proporcionan:</span></p><ul><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;"><strong>Información</strong> </span><span style="color: #99ccff;"><b>motora</b></span><span style="font-weight: 400;"> (movimiento)</span></li><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;"><strong>Información</strong> </span><span style="color: #99ccff;"><b>sensitiva</b></span><span style="font-weight: 400;"> (tacto, temperatura, posición)</span></li><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;"><strong>Información</strong> </span><span style="color: #99ccff;"><b>vegetativa</b></span><span style="font-weight: 400;"> (regulación metabólica de los tejidos)</span></li></ul><p> </p><p><span style="font-weight: 400;">Si existe irritación cervical —<strong>muy frecuente cuando hay disfunción de la ATM</strong>—, nos encontramos con que esa autopista deja de funcionar de forma óptima. Es entonces cuando encontramos disfunciones de movimiento cervical, inflamación y tensión. </span></p>								</div>
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									<h5><b>Alteración de la información sensitiva y motora</b></h5><p> </p><p><span style="font-weight: 400;">Cuando la entrada sensitiva del brazo es pobre o distorsionada, el cerebro:</span></p><ul><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Procesa peor la <strong>información</strong> que recibe</span></li><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Percibe peor el <strong>movimiento</strong></span></li><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Ajusta peor la <strong>fuerza</strong></span></li><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Protege en exceso = <strong>más dolor</strong></span></li></ul><p> </p><p><span style="font-weight: 400;">Esto aumenta el riesgo de </span><b>sobrecargas, recaídas y dolores persistentes</b><span style="font-weight: 400;">.</span></p>								</div>
					</div>
				</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">El gran olvidado: el sistema nervioso vegetativo</h2>				</div>
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															<img loading="lazy" decoding="async" width="283" height="300" src="https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2025/12/dolor-de-hombro2-283x300.webp" class="attachment-medium size-medium wp-image-3162" alt="dolor-de-hombro" srcset="https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2025/12/dolor-de-hombro2-283x300.webp 283w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2025/12/dolor-de-hombro2.webp 691w" sizes="(max-width: 283px) 100vw, 283px" />															</div>
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									<p> </p><p><span style="font-weight: 400;">Para nosotros, <strong>esta es de las parte más importante</strong> y la menos conocida.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">El sistema nervioso vegetativo es el encargado de mantener la </span><b>homeostasis </b>y por lo tanto responsable de<span style="font-weight: 400;">:</span></p><ul><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;"><strong>Regeneración</strong> de tejidos</span></li><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;"><strong>Drenaje</strong> de sustancias de desecho</span></li><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Control de la <strong>inflamación</strong></span></li><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Calidad y cantidad del<strong> riego sanguíneo</strong></span></li></ul><p> </p><p><span style="font-weight: 400;">Cuando hay irritación mantenida a nivel </span><b>cervical o dorsal alta</b><span style="font-weight: 400;">, esa regulación se ve comprometida. os tejidos del hombro o del brazo pueden:</span></p><ul><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Repararse peor del<strong> desgaste diario</strong> (peor si, además, el captor postural no funciona bien)</span></li><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;"><strong>Inflamarse</strong> con más facilidad</span></li><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Mantenerse en un <strong>estado de “amenaza constante”</strong></span></li></ul><p> </p><p><span style="font-weight: 400;"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f449.png" alt="👉" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> El resultado no es una lesión puntual, sino un </span><b>daño que se perpetúa en el tiempo</b><span style="font-weight: 400;">.</span></p>								</div>
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									<h4 style="text-align: center;"><b>Entonces…&nbsp; ¿Cómo lo solucionamos?</b></h4>								</div>
				<div class="elementor-element elementor-element-8d4d546 elementor-widget elementor-widget-text-editor" data-id="8d4d546" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="text-editor.default">
									<p><strong>Si solo tratamos el brazo:</strong></p><ul><li aria-level="1">Podemos aliviar síntomas</li><li aria-level="1">Pero el problema suele volver</li></ul><p> </p><p>El tratamiento tiene más sentido cuando miramos <span style="color: #99ccff;"><strong>mandíbula, cervicales y realizamos un buen control neurológico</strong></span>. Ahí los resultados suelen ser más estables.</p>								</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Un enfoque más completo</h2>				</div>
				<div class="elementor-element elementor-element-1f30d89 elementor-widget elementor-widget-text-editor" data-id="1f30d89" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="text-editor.default">
									<p><span style="font-weight: 400;">En casos de dolor de miembro superior resistente al tratamiento, es fundamental:</span></p><p> </p><ul><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Valorar la </span><b>ATM, cervicales, dorsales, caja torácica, vísceras…</b></li><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Analizar la </span><b>movilidad, fuerza y el control cervical</b></li><li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Entender cómo el sistema nervioso está regulando las cervicales y el brazo</span></li></ul><h4> </h4><h4> </h4><h4 style="text-align: center;"><span style="font-weight: 400;">Se trata de </span><b>no quedarnos solo con el síntoma</b><span style="font-weight: 400;"> y explorar más allá.</span></h4>								</div>
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						</div>
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									<h5><strong><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f50d.png" alt="🔍" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Si quieres saber más sobre este tema te recomiendo los siguientes artículos:</strong></h5><p> </p><h6><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f4d1.png" alt="📑" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <a href="http://laugangetxo.com/codo-de-tenista/">http://laugangetxo.com/codo-de-tenista/</a></h6><h6><a href="http://laugangetxo.com/cuando-el-dolor-no-viene-de-donde-crees/"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f4d1.png" alt="📑" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> http://laugangetxo.com/cuando-el-dolor-no-viene-de-donde-crees/</a></h6>								</div>
				<div class="elementor-element elementor-element-f9b042a elementor-widget-divider--separator-type-pattern elementor-widget-divider--no-spacing elementor-widget-divider--view-line elementor-widget elementor-widget-divider" data-id="f9b042a" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="divider.default">
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">¿Te duele el brazo, problemas de estrés, mandíbula  y no termina de mejorar?</h2>				</div>
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									<h5> </h5><h5 style="text-align: center;"><strong>Si has estado en varios sitios y no consigues resolver tus problemas, tal vez el origen de tu problema no esté donde te duele. Cuando analizamos el cuerpo como un todo, las piezas empiezan a encajar, y empezamos a hallar soluciones.</strong></h5>								</div>
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									<h4 class="elementor-cta__title elementor-cta__content-item elementor-content-item elementor-animated-item--grow">
						Podemos valorar tu caso desde esta perspectiva global. 					</h4>
				
									<h5 class="elementor-cta__description elementor-cta__content-item elementor-content-item elementor-animated-item--grow">
						Estaremos encantados de ayudarte. <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f642.png" alt="🙂" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />					</h5>
				
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		<title>Fascitis plantar y dolor de la planta del pie</title>
		<link>https://laugangetxo.com/fascitis-plantar-dolor-planta-pie/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Laugan Getxo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Sep 2025 09:26:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[REHABI]]></category>
		<category><![CDATA[ROMPIENDO MITOS]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://laugangetxo.com/?p=2839</guid>

					<description><![CDATA[<p>Fascitis plantar y dolor en la planta del pie: lo que nadie te cuenta   El dolor en la planta del pie es una de las molestias más habituales en consulta y muchas veces se diagnostica directamente como fascitis plantar. Pero la realidad es que este dolor puede tener múltiples orígenes. En este artículo quiero contarte, desde mi experiencia clínica, por qué no siempre la causa principal es la fascia, cuáles son los errores de diagnóstico más comunes y cómo trabajamos en fisioterapia para devolverle al pie su equilibrio, su fuerza y su movilidad.   Cuando aparece dolor plantar, no siempre hablamos de fascitis plantar. Estas son algunas de las causas más frecuentes con las que puede confundirse: Espolón calcáneo: ese huesecito en forma de clavo que se ve en radiografías y generaría un dolor en el talón del pie. Tendinopatías del tibial posterior y otros músculos que sostienen el arco plantar. Patología del flexor corto del dedo gordo, clave en la propulsión al caminar y correr. Dolores irradiados desde la zona lumbar (raíces nerviosas L4, L5 y S1 responsables de la sensibilidad plantar). Síndromes de atrapamiento nervioso como el túnel tarsiano o la compresión del nervio de Baxter. Fracturas por estrés del calcáneo, frecuentes en corredores o tras aumentos bruscos de actividad. Atrofia de la almohadilla grasa del talón, que disminuye la amortiguación natural del pie. Como ves, el dolor en la planta del pie tiene muchas posibles causas y reducirlo todo a fascitis plantar es quedarse corto. A continuación vamos a incluir las causas más habituales por las cuáles las personas que vienen a nuestra consulta sufren de dolor plantar.  Fascitis plantar y caída del arco Uno de los hallazgos más frecuentes en consulta es la caída del arco plantar debido a la debilidad de los músculos intrínsecos del pie. Este hecho no siempre causa dolor por sí mismo, pero sí predispone a que el sistema nervioso detecte el pie como “en riesgo” y genere dolor. Además, esta situación deja al pie en una posición de mucha tensión excéntrica, lo cuál puede estresar mucho a la fascia plantar. Dicho de otra manera, la fascia tiene que estar sujetando ambos extremos del pie haciendo que esté permanentemente sometida a tensiones longitudinales pudiendo generar inflamación y dolor plantar. Tipos de arco plantar y su relación con la fascitis plantar Patología del sistema nervioso Además, no debemos olvidar que el dolor en la planta del pie también puede estar relacionado con la zona lumbar de dos maneras diferentes:  1. De las metámeras (o segmentos vertebrales) de las vértebras L4, L5 y S1 salen y entran los nervios que acaban llegando a la planta del pie. Estos nervios transmiten información motora y sensitiva del pie (entre otros). Cualquier afección en esta zona puede condicionar al correcto funcionamiento y procesamiento de esta información, generando disfunciones de movimiento y percepciones sensoriales alteradas.   2. En los segmentos vertebrales lumbares altos (T12-L2) encontramos los centros nerviosos de procesamiento del sistema nervioso vegetativo o autónomo que viaja a todo el miembro inferior, incluido el pie. Este sistema se encarga de decidir, entre otras cosas, cuándo y cuánto se dilatan y se contraen las venas, arterias y capilares sanguíneos, condicionando a la cantidad de sangre que llega a la fascia y pie en general y, por lo tanto, a la capacidad de drenaje y limpieza de la zona. Un desajuste en este sistema podría alterar el correcto aporte sanguíneo de la microcirculación,  y por lo tanto de oxígeno y nutrientes, etc. lo cuál dificulta la limpieza, el drenaje y la recuperación tisular de la zona.  Restricciones de movilidad y adaptaciones biomecánicas  Lesiones antiguas como esguinces, fracturas o deformidades (hallux rígidus, hallux valgus o juanetes) pueden alterar la movilidad del pie. Estas adaptaciones sobrecargan estructuras como la fascia plantar o los tendones, resultando en inflamación y degeneración, y dificultan el libre movimiento del pie, reproduciendo síntomas parecidos a los de una fascitis plantar. Tratamiento activo: resolver el verdadero problema ¿Cómo curar la fascitis plantar o el dolor plantar? La clave no está en “apagar” el dolor, sino en devolverle al pie su equilibrio. Para ello, seguimos un enfoque progresivo:   Identificar el problema real: Determinar cuál es la fuente del problema. ¿Es lumbar?, ¿El recorrido nervioso?, ¿Un fallo en la biomecánica?, ¿Debilidad muscular?, ¿Estás durmiendo bien? Establecer la estrategia con el tratamiento adecuado y ejercicios sencillos pero bien enfocados, reduciendo mientras tanto la carga repetitiva (andar, correr, saltar). Progresar hacia mejores hábitos y ejercicios con más carga: ponerse de pie, caminar, gestos deportivos. Conciencia activa del arco plantar en todas las actividades.   Los músculos más importantes que trabajamos son: tibial posterior, tibial anterior, flexores cortos y abductor del dedo gordo y, de manera global, la cadena posterior.   Ejercicios y herramientas útiles Ejercicios con gomas: se busca inducir la caída del arco para que el paciente aprenda a corregirla, activando la musculatura protectora. BlackBoard Training: una tabla de entrenamiento que permite trabajar la estabilidad e independencia del pie respecto al resto de la pierna Gracias a ella, el pie recupera fuerza, control y capacidad de adaptación a todo tipo de terrenos. Conclusión El dolor en la planta del pie no siempre es fascitis plantar, aunque muchas veces se diagnostique así. Puede deberse a debilidad muscular, caída del arco, atrapamientos nerviosos, problemas lumbares o incluso fracturas por estrés.   Debemos saber que el dolor, incluido el de la fascitis plantar, no siempre refleja daño en el tejido. Es una señal de protección del sistema nervioso, que busca llamar nuestra atención y que modifiquemos conductas. Por eso, si solo tratamos el pie sin mirar al resto del cuerpo (lumbares, cadera, rodilla…), probablemente no demos con la verdadera causa.   El tratamiento más efectivo no pasa por terapias pasivas, sino por un trabajo multidisciplinar activo y progresivo que readapte también la biomecánica del pie, devolviendo la fuerza, estabilidad y libertad de movimiento necesarias para afrontar cualquier situación. ¿Te duele la planta del pie? Déjanos ayudarte 📞 Llámanos</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="2839" class="elementor elementor-2839" data-elementor-post-type="post">
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Fascitis plantar y dolor en la planta del pie: lo que nadie te cuenta



</h2>				</div>
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									<p> </p><p>El <strong data-start="612" data-end="642">dolor en la planta del pie</strong> es una de las molestias más habituales en consulta y muchas veces se diagnostica directamente como <strong data-start="741" data-end="761">fascitis plantar</strong>. Pero la realidad es que este dolor puede tener múltiples orígenes. En este artículo quiero contarte, desde mi experiencia clínica, por qué no siempre la causa principal es la fascia, cuáles son los errores de diagnóstico más comunes y cómo trabajamos en fisioterapia para devolverle al pie su equilibrio, su fuerza y su movilidad.</p>								</div>
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									<p data-start="1137" data-end="1287"> </p><p>Cuando aparece dolor plantar, no siempre hablamos de fascitis plantar. Estas son algunas de las causas más frecuentes con las que puede confundirse:</p><ul data-start="1289" data-end="2004"><li data-start="1289" data-end="1389"><p data-start="1291" data-end="1389"><strong data-start="1291" data-end="1311">Espolón calcáneo</strong>: ese huesecito en forma de clavo que se ve en radiografías y generaría un dolor en el talón del pie.</p></li><li data-start="1390" data-end="1480"><p data-start="1392" data-end="1480"><strong data-start="1392" data-end="1430">Tendinopatías del tibial posterior</strong> y otros músculos que sostienen el arco plantar.</p></li><li data-start="1481" data-end="1575"><p data-start="1483" data-end="1575"><strong data-start="1483" data-end="1528">Patología del flexor corto del dedo gordo</strong>, clave en la propulsión al caminar y correr.</p></li><li data-start="1576" data-end="1695"><p data-start="1578" data-end="1695"><strong data-start="1578" data-end="1621">Dolores irradiados desde la zona lumbar</strong> (raíces nerviosas L4, L5 y S1 responsables de la sensibilidad plantar).</p></li><li data-start="1696" data-end="1799"><p data-start="1698" data-end="1799"><strong data-start="1698" data-end="1736">Síndromes de atrapamiento nervioso</strong> como el túnel tarsiano o la compresión del nervio de Baxter.</p></li><li data-start="1800" data-end="1905"><p data-start="1802" data-end="1905"><strong data-start="1802" data-end="1839">Fracturas por estrés del calcáneo</strong>, frecuentes en corredores o tras aumentos bruscos de actividad.</p></li><li data-start="1906" data-end="2004"><p data-start="1908" data-end="2004"><strong data-start="1908" data-end="1953">Atrofia de la almohadilla grasa del talón</strong>, que disminuye la amortiguación natural del pie.</p></li></ul><p data-start="2006" data-end="2134"><img decoding="async" class="emoji" role="img" draggable="false" src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/svg/1f449.svg" alt="&#x1f449;" /> Como ves, el dolor en la planta del pie tiene muchas posibles causas y reducirlo todo a fascitis plantar es quedarse corto.</p><hr data-start="2136" data-end="2139" />								</div>
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									<h5 style="text-align: center;">A continuación vamos a incluir las causas más habituales por las cuáles las personas que vienen a nuestra consulta sufren de dolor plantar. </h5>								</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default"><h3 data-start="2141" data-end="2182">Fascitis plantar y caída del arco<br></h3></h2>				</div>
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									<p>Uno de los hallazgos más frecuentes en consulta es la <span style="font-weight: bolder;" data-start="2237" data-end="2263">caída del arco plantar</span> debido a la debilidad de los músculos intrínsecos del pie.</p><p>Este hecho no siempre causa dolor por sí mismo, pero sí predispone a que el sistema nervioso detecte el pie como <strong>“en riesgo”</strong> y genere dolor.</p><p>Además, esta situación deja al pie en una posición de mucha tensión excéntrica, lo cuál puede <strong>estresar mucho a la fascia plantar</strong>.</p><p>Dicho de otra manera, la fascia tiene que estar sujetando ambos extremos del pie haciendo que esté permanentemente sometida a tensiones longitudinales pudiendo generar <strong>inflamación</strong> y <strong>dolor</strong> plantar.</p>								</div>
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									<h6>Tipos de arco plantar y su relación con la fascitis plantar</h6>								</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Patología del sistema nervioso</h2>				</div>
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									<p>Además, no debemos olvidar que el dolor en la planta del pie también puede estar relacionado con la zona lumbar de dos maneras diferentes:</p><div> </div><div>1. De las <span style="color: #99ccff;"><strong>metámeras</strong> </span>(o segmentos vertebrales) de las vértebras L4, L5 y S1 salen y entran los nervios que acaban llegando a la planta del pie. Estos nervios transmiten información motora y sensitiva del pie (entre otros). Cualquier afección en esta zona puede condicionar al<strong> correcto funcionamiento y procesamiento</strong> de esta información, generando disfunciones de movimiento y <strong>percepciones sensoriales alteradas</strong>. </div><div> </div><div> </div><div>2. En los segmentos vertebrales lumbares altos (T12-L2) encontramos los centros nerviosos de procesamiento del <span style="color: #99ccff;"><strong>sistema nervioso vegetativo o autónomo</strong></span> que viaja a todo el miembro inferior, incluido el pie. Este sistema se encarga de decidir, entre otras cosas, cuándo y cuánto se dilatan y se contraen las venas, arterias y capilares sanguíneos, condicionando a la cantidad de sangre que llega a la fascia y pie en general y, por lo tanto, a la capacidad de drenaje y limpieza de la zona. Un desajuste en este sistema podría alterar el correcto <b>aporte sanguíneo de la microcirculación</b>,  y por lo tanto de oxígeno y nutrientes, etc. lo cuál dificulta la limpieza, el drenaje y la recuperación tisular de la zona.</div><div> </div>								</div>
				</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Restricciones de movilidad y adaptaciones biomecánicas</h2>				</div>
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									<p> Lesiones antiguas como esguinces, fracturas o deformidades (hallux rígidus, hallux valgus o juanetes) pueden alterar la movilidad del pie. Estas adaptaciones sobrecargan estructuras como la fascia plantar o los tendones, resultando en inflamación y degeneración, y dificultan el libre movimiento del pie, reproduciendo síntomas parecidos a los de una fascitis plantar.</p>								</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Tratamiento activo: resolver el verdadero problema
</h2>				</div>
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					<h4 class="elementor-heading-title elementor-size-default">¿Cómo curar la fascitis plantar o el dolor plantar?</h4>				</div>
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									<p data-start="3515" data-end="3636">La clave no está en “apagar” el dolor, sino en devolverle al pie su equilibrio. Para ello, seguimos un enfoque progresivo:</p><p data-start="3515" data-end="3636"> </p><ol data-start="3638" data-end="4044"><li data-start="3638" data-end="3736"><p data-start="3641" data-end="3736"><strong data-start="3641" data-end="3673">Identificar el problema real</strong>: Determinar cuál es la fuente del problema. ¿Es lumbar?, ¿El recorrido nervioso?, ¿Un fallo en la biomecánica?, ¿Debilidad muscular?, ¿Estás durmiendo bien?</p></li><li data-start="3737" data-end="3879"><p data-start="3740" data-end="3879"><strong data-start="3740" data-end="3766">Establecer la estrategia</strong> con el tratamiento adecuado y ejercicios sencillos pero bien enfocados, reduciendo mientras tanto la carga repetitiva (andar, correr, saltar).</p></li><li data-start="3880" data-end="3974"><p data-start="3883" data-end="3974"><strong data-start="3883" data-end="3896">Progresar</strong> hacia mejores hábitos y ejercicios con más carga: ponerse de pie, caminar, gestos deportivos.</p></li><li data-start="3975" data-end="4044"><p data-start="3978" data-end="4044"><strong data-start="3978" data-end="4016">Conciencia activa del arco plantar</strong> en todas las actividades.</p></li></ol><p data-start="4046" data-end="4179"> </p><p data-start="4046" data-end="4179">Los músculos más importantes que trabajamos son: <strong data-start="4095" data-end="4176">tibial posterior, tibial anterior, flexores cortos y abductor del dedo gordo y, de manera global, la cadena posterior</strong>.</p><hr data-start="4181" data-end="4184" /><p data-start="5277" data-end="5523"> </p>								</div>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Ejercicios y herramientas útiles</h2>				</div>
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									<ul data-start="4227" data-end="4609"><li data-start="4227" data-end="4371"><p data-start="4229" data-end="4371"><strong data-start="4229" data-end="4253">Ejercicios con gomas</strong>: se busca inducir la caída del arco para que el paciente aprenda a corregirla, activando la musculatura protectora.</p></li><li data-start="4372" data-end="4609"><p data-start="4374" data-end="4609"><strong data-start="4374" data-end="4397">BlackBoard Training</strong>: una tabla de entrenamiento que permite trabajar la estabilidad e independencia del pie respecto al resto de la pierna Gracias a ella, el pie recupera fuerza, control y capacidad de adaptación a todo tipo de terrenos.</p></li></ul>								</div>
				<div class="elementor-element elementor-element-7148496 elementor-widget elementor-widget-heading" data-id="7148496" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="heading.default">
					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Conclusión</h2>				</div>
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									<p data-start="5039" data-end="5275">El <strong data-start="5042" data-end="5072">dolor en la planta del pie</strong> no siempre es <strong>fascitis plantar</strong>, aunque muchas veces se diagnostique así. Puede deberse a debilidad muscular, caída del arco, atrapamientos nerviosos, problemas lumbares o incluso fracturas por estrés.</p><p data-start="5039" data-end="5275"> </p><p data-start="4672" data-end="5016">Debemos saber que el dolor, incluido el de la fascitis plantar, no siempre refleja daño en el tejido. Es una <strong data-start="4763" data-end="4807">señal de protección del sistema nervioso</strong>, que busca llamar nuestra atención y que <strong>modifiquemos conductas</strong>. Por eso, si solo tratamos el pie sin mirar al resto del cuerpo (lumbares, cadera, rodilla…), probablemente no demos con la verdadera causa.</p><p data-start="4672" data-end="5016"> </p><p data-start="5277" data-end="5523">El tratamiento más efectivo no pasa por terapias pasivas, sino por un <strong data-start="5347" data-end="5414">trabajo multidisciplinar activo y progresivo </strong>que readapte también la biomecánica del pie, devolviendo la fuerza, estabilidad y libertad de movimiento necesarias para afrontar cualquier situación.</p>								</div>
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									<h4 class="elementor-cta__title elementor-cta__content-item elementor-content-item elementor-animated-item--grow">
						¿Te duele la planta del pie?					</h4>
				
									<h5 class="elementor-cta__description elementor-cta__content-item elementor-content-item elementor-animated-item--grow">
						Déjanos ayudarte					</h5>
				
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						<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f4de.png" alt="📞" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Llámanos					</a>
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		<title>Anemia ferropénica: Todo lo que deberías saber</title>
		<link>https://laugangetxo.com/anemia-ferropenica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Laugan Getxo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Jun 2025 14:20:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[ALIMENTACIÓN]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Anemia ferropénica: cómo mejorar la absorción de hierro de forma natural   El hierro es esencial para producir hemoglobina, la proteína que transporta oxígeno en la sangre. Sin embargo, muchas personas —especialmente mujeres— no absorben suficiente cantidad, lo que puede provocar anemia ferropénica, una de las deficiencias nutricionales más comunes. Los síntomas van desde fatiga y dificultad para concentrarse hasta palidez o uñas quebradizas. Afortunadamente, mejorar la absorción de hierro con algunos hábitos sencillos es posible… ¡y sin suplementos en muchos casos!   ​⚙️Tipos de hierro: ¿todos se absorben igual? En los alimentos encontramos dos tipos de hierro: Hierro hemo: está en carnes rojas, pescados y mariscos. Es el que mejor se absorbe (15-35%). Hierro no hemo: presente en lentejas, espinacas, tofu o cereales integrales. Su absorción es más baja (2-20%). Por eso, las personas con dietas vegetarianas o veganas deben prestar atención especial a cómo combinan los alimentos para optimizar la absorción de hierro.   ¿Por qué cuesta tanto absorber bien el hierro? Aunque una dieta contenga suficiente hierro, hay personas que presentan dificultades para absorberlo de forma eficaz. Esto puede deberse a varios factores: desde problemas digestivos como gastritis atrófica, enfermedad celíaca o síndrome del intestino irritable, hasta alteraciones en la acidez del estómago, que es necesaria para liberar y transformar el hierro en una forma absorbible. Además, el uso prolongado de antiácidos, la cirugía bariátrica o el envejecimiento pueden reducir la capacidad de absorción intestinal. Por eso, no siempre basta con “comer más hierro”: es clave entender y abordar los factores individuales que están afectando la absorción.   Alimentos ricos en hierro   🥩 Alimentos de origen animal ricos en hierro hemo (alta absorción)   Hígado (de ternera, pollo, cerdo) Carne roja (ternera, cordero) Pavo y pollo (especialmente muslo) Pescados (sardinas, atún, salmón) Mariscos (almejas, mejillones, berberechos)   🌱 Alimentos de origen vegetal ricos en hierro no hemo (menor absorción)   Lentejas Garbanzos Tofu Espinacas Acelgas Kale (col rizada) Semillas de calabaza y sésamo Frutos secos (almendras, anacardos, pistachos) Avena Pan y cereales integrales fortificados Melaza de caña   Hábitos alimenticios que ayudan (o dificultan) la absorción de hierro   ✅Consejo práctico: combina siempre alimentos ricos en hierro no hemo con fuentes de vitamina C para multiplicar su absorción. Por ejemplo: Ensalada de lentejas + limón exprimido Tofu salteado + pimiento rojo Avena + fresas, mandarina o kiwi   🚫 Por el contrario, intenta evitar ciertos alimentos durante la comida principal, ya que inhiben la absorción de hierro: Té o café (taninos) Lácteos (calcio) Vino tinto (polifenoles)   La solución no es eliminarlos, sino espaciarlos en el tiempo: espera 1-2 horas para tomar ese café después de comer.   🍊 Alimentos ricos en vitamina C. (Para combinar con los anteriores)   Naranjas, mandarinas, kiwis Fresas Pimientos rojos y verdes Brócoli Tomate crudo Zumo de limón   ✅🍳 Técnicas de cocina que favorecen el hierro   Algunos gestos en la cocina pueden marcar la diferencia:   ✅ Remojar o germinar legumbres y cereales: reduce fitatos (inhibidores del hierro).   ✅ Cocinar con sartenes de hierro fundido: aporta pequeñas cantidades de hierro a los alimentos, especialmente si son ácidos (como tomate o limón).   ✅ Fermentados vegetales: como tempeh o miso, disminuyen antinutrientes y favorecen la absorción.   ❌ Evita destruir la vitamina C al cocinar: La vitamina C es muy sensible al calor, por lo que se pierde fácilmente durante la cocción. Para aprovechar al máximo su efecto, es mejor consumir los alimentos ricos en esta vitamina en crudo o añadirlos al final de la preparación. Por ejemplo, puedes añadir pimientos frescos a una ensalada de lentejas o exprimir zumo de limón sobre el plato justo antes de servir.   ¿Debo tomar suplementos de hierro?   Antes de recurrir a suplementos, puede ser interesante valorar si tus hábitos son los más adecuados y si con un ligero cambio se pueden regular los niveles de hierro.    En Laugan Getxo, valoramos tu caso individual y te ayudamos a recuperar tus niveles de hierro con estrategias personalizadas. Porque una buena nutrición no debe basarse en restricciones, sino en decisiones informadas.     Te dejo un par de enlaces que hablan de lo mismo ​🤓​: 📍​ Cómo evitar la anemia &#8211; NIH: National institute of health 📍​Hierro en la dieta &#8211; Medlineplus   ¿Necesitas ayuda?   Si tienes síntomas como cansancio, debilidad o mareos frecuentes, podrías estar frente a una anemia ferropénica leve sin diagnosticar. Y con unos cuantos ajustes en tu dieta, puedes recuperar tu energía.   👉 Pide tu cita en Laugan y descubre cómo adaptar estos consejos a tu alimentación y estilo de vida.   Contacta con nosotros ​📞​</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="2783" class="elementor elementor-2783" data-elementor-post-type="post">
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Anemia ferropénica: cómo mejorar la absorción de hierro de forma natural</h2>				</div>
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									<h4 data-start="796" data-end="846"> </h4><p data-start="848" data-end="1132">El <strong data-start="851" data-end="861">hierro</strong> es esencial para producir hemoglobina, la proteína que transporta oxígeno en la sangre. Sin embargo, muchas personas —especialmente mujeres— no absorben suficiente cantidad, lo que puede provocar <strong data-start="1058" data-end="1080">anemia ferropénica</strong>, una de las deficiencias nutricionales más comunes.</p><p data-start="1134" data-end="1354">Los síntomas van desde fatiga y dificultad para concentrarse hasta palidez o uñas quebradizas. Afortunadamente, mejorar la absorción de hierro con algunos hábitos sencillos es posible… ¡y sin suplementos en muchos casos!</p><p data-start="1134" data-end="1354"> </p><h4 data-start="1361" data-end="1407">​<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2699.png" alt="⚙" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />Tipos de hierro: ¿todos se absorben igual?</h4><p data-start="1409" data-end="1458">En los alimentos encontramos dos tipos de hierro:</p><ul data-start="1460" data-end="1675"><li data-start="1460" data-end="1558"><p data-start="1462" data-end="1558"><strong data-start="1462" data-end="1478">Hierro hemo:</strong> está en carnes rojas, pescados y mariscos. Es el que mejor se absorbe (15-35%).</p></li><li data-start="1559" data-end="1675"><p data-start="1561" data-end="1675"><strong data-start="1561" data-end="1580">Hierro no hemo:</strong> presente en lentejas, espinacas, tofu o cereales integrales. Su absorción es más baja (2-20%).</p></li></ul><p data-start="1677" data-end="1837">Por eso, las personas con <strong>dietas vegetarianas o veganas</strong> deben prestar atención especial a cómo combinan los alimentos para <strong data-start="1800" data-end="1836">optimizar la absorción de hierro</strong>.</p><h4 data-start="796" data-end="846"> </h4><h4 data-start="796" data-end="846">¿Por qué cuesta tanto absorber bien el hierro?</h4><p data-start="1677" data-end="1837">Aunque una dieta contenga suficiente hierro, hay personas que presentan dificultades para absorberlo de forma eficaz. Esto puede deberse a varios factores: desde <strong>problemas digestivos</strong> como <strong>gastritis atrófica, enfermedad celíaca o síndrome del intestino irritable</strong>, hasta <strong>alteraciones en la acidez del estómago</strong>, que es necesaria para liberar y transformar el hierro en una forma absorbible.</p><p data-start="1677" data-end="1837">Además, el uso prolongado de <strong>antiácidos</strong>, la <strong>cirugía bariátrica</strong> o el <strong>envejecimiento</strong> pueden reducir la capacidad de absorción intestinal. Por eso, no siempre basta con “comer más hierro”: es clave <strong>entender y abordar</strong> los factores individuales que están afectando la absorción.</p><p data-start="1677" data-end="1837"> </p>								</div>
				<div class="elementor-element elementor-element-787a886 elementor-widget elementor-widget-image" data-id="787a886" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="image.default">
												<figure class="wp-caption">
										<img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="380" src="https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2025/06/ANEMIA-FERROPENICA.webp" class="attachment-large size-large wp-image-2785" alt="Anemia ferropénica" srcset="https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2025/06/ANEMIA-FERROPENICA.webp 1000w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2025/06/ANEMIA-FERROPENICA-300x143.webp 300w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2025/06/ANEMIA-FERROPENICA-768x365.webp 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" />											<figcaption class="widget-image-caption wp-caption-text">Alimentos ricos en hierro</figcaption>
										</figure>
									</div>
				<div class="elementor-element elementor-element-70ee3c6 elementor-widget elementor-widget-text-editor" data-id="70ee3c6" data-element_type="widget" data-e-type="widget" data-widget_type="text-editor.default">
									<h4 data-start="64" data-end="144"> </h4><h4 data-start="64" data-end="144"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f969.png" alt="🥩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Alimentos <em data-start="106" data-end="142">de origen animal</em><span style="color: inherit;"> ricos en hierro hemo </span><em style="color: inherit;" data-start="106" data-end="142">(alta absorción)</em></h4><p> </p><ul data-start="145" data-end="339"><li data-start="145" data-end="182"><p data-start="147" data-end="182">Hígado (de ternera, pollo, cerdo)</p></li><li data-start="183" data-end="216"><p data-start="185" data-end="216">Carne roja (ternera, cordero)</p></li><li data-start="217" data-end="255"><p data-start="219" data-end="255">Pavo y pollo (especialmente muslo)</p></li><li data-start="256" data-end="293"><p data-start="258" data-end="293">Pescados (sardinas, atún, salmón)</p></li><li data-start="294" data-end="339"><p data-start="296" data-end="339">Mariscos (almejas, mejillones, berberechos)</p></li></ul><h4 data-start="346" data-end="431"> </h4><h4 data-start="346" data-end="431"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f331.png" alt="🌱" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Alimentos <em data-start="391" data-end="429">de origen vegetal </em><span style="color: inherit;">ricos en hierro no hemo </span><em style="color: inherit;" data-start="391" data-end="429">(menor absorción)</em></h4><p> </p><ul data-start="432" data-end="670"><li data-start="432" data-end="444"><p data-start="434" data-end="444">Lentejas</p></li><li data-start="445" data-end="458"><p data-start="447" data-end="458">Garbanzos</p></li><li data-start="459" data-end="467"><p data-start="461" data-end="467">Tofu</p></li><li data-start="468" data-end="481"><p data-start="470" data-end="481">Espinacas</p></li><li data-start="482" data-end="493"><p data-start="484" data-end="493">Acelgas</p></li><li data-start="494" data-end="515"><p data-start="496" data-end="515">Kale (col rizada)</p></li><li data-start="516" data-end="549"><p data-start="518" data-end="549">Semillas de calabaza y sésamo</p></li><li data-start="550" data-end="600"><p data-start="552" data-end="600">Frutos secos (almendras, anacardos, pistachos)</p></li><li data-start="601" data-end="610"><p data-start="603" data-end="610">Avena</p></li><li data-start="611" data-end="653"><p data-start="613" data-end="653">Pan y cereales integrales fortificados</p></li><li data-start="654" data-end="670"><p data-start="656" data-end="670">Melaza de caña</p></li></ul><h4 data-start="1844" data-end="1906"> </h4><h4 data-start="1844" data-end="1906">Hábitos alimenticios que ayudan (o dificultan) la absorción de hierro</h4><p> </p><p data-start="1908" data-end="2056"><strong data-start="1911" data-end="1932"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />Consejo práctico:</strong> combina siempre alimentos ricos en hierro no hemo con fuentes de <strong data-start="1998" data-end="2012">vitamina C</strong> para multiplicar su absorción. Por ejemplo:</p><ul data-start="2058" data-end="2148"><li data-start="2058" data-end="2088"><p data-start="2060" data-end="2088">Ensalada de lentejas + limón exprimido</p></li><li data-start="2089" data-end="2122"><p data-start="2091" data-end="2122">Tofu salteado + pimiento rojo</p></li><li data-start="2123" data-end="2148"><p data-start="2125" data-end="2148">Avena + fresas, mandarina o kiwi</p></li></ul><p> </p><p data-start="2150" data-end="2279"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f6ab.png" alt="🚫" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Por el contrario, intenta <strong data-start="2179" data-end="2235">evitar ciertos alimentos durante la comida principal</strong>, ya que <strong data-start="2244" data-end="2278">inhiben la absorción de hierro</strong>:</p><ul data-start="2281" data-end="2348"><li data-start="2281" data-end="2302"><p data-start="2283" data-end="2302">Té o café (taninos)</p></li><li data-start="2303" data-end="2321"><p data-start="2305" data-end="2321">Lácteos (calcio)</p></li><li data-start="2322" data-end="2348"><p data-start="2324" data-end="2348">Vino tinto (polifenoles)</p></li></ul><p data-start="2350" data-end="2470"> </p><p data-start="2350" data-end="2470">La solución no es eliminarlos, sino <strong data-start="2386" data-end="2414">espaciarlos en el tiempo</strong>: espera 1-2 horas para tomar ese café después de comer.</p><h4 data-start="677" data-end="759"> </h4><h4 data-start="677" data-end="759"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f34a.png" alt="🍊" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Alimentos ricos en vitamina C. <em data-start="760" data-end="796">(Para combinar con los anteriores)</em></h4><p> </p><ul data-start="799" data-end="915"><li data-start="799" data-end="830"><p data-start="801" data-end="830">Naranjas, mandarinas, kiwis</p></li><li data-start="831" data-end="841"><p data-start="833" data-end="841">Fresas</p></li><li data-start="842" data-end="870"><p data-start="844" data-end="870">Pimientos rojos y verdes</p></li><li data-start="871" data-end="882"><p data-start="873" data-end="882">Brócoli</p></li><li data-start="883" data-end="899"><p data-start="885" data-end="899">Tomate crudo</p></li><li data-start="900" data-end="915"><p data-start="902" data-end="915">Zumo de limón</p></li></ul><h4 data-start="2477" data-end="2523"> </h4><h4 data-start="2477" data-end="2523"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f373.png" alt="🍳" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Técnicas de cocina que favorecen el hierro</h4><p data-start="2525" data-end="2581"> </p><p data-start="2525" data-end="2581">Algunos gestos en la cocina pueden marcar la diferencia:</p><p data-start="2525" data-end="2581"> </p><ul data-start="2583" data-end="2922"><li data-start="2583" data-end="2670"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Remojar o germinar legumbres y cereales: reduce fitatos (inhibidores del hierro).</li></ul><p> </p><ul data-start="2583" data-end="2922"><li data-start="2671" data-end="2821"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Cocinar con sartenes de hierro fundido: aporta pequeñas cantidades de hierro a los alimentos, especialmente si son ácidos (como tomate o limón).</li></ul><p> </p><ul data-start="2583" data-end="2922"><li data-start="2822" data-end="2922"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Fermentados vegetales: como tempeh o miso, disminuyen antinutrientes y favorecen la absorción.</li></ul><p> </p><ul data-start="2583" data-end="2922"><li data-start="2822" data-end="2922"><strong data-start="151" data-end="195"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/274c.png" alt="❌" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Evita destruir la vitamina C al cocinar: </strong>La vitamina C es<strong> muy sensible al calor</strong>, por lo que se pierde fácilmente durante la cocción. Para aprovechar al máximo su efecto, es mejor consumir los alimentos ricos en esta vitamina en crudo o añadirlos al final de la preparación. Por ejemplo, puedes añadir pimientos frescos a una ensalada de lentejas o exprimir zumo de limón sobre el plato justo antes de servir.</li></ul><h4 data-start="2929" data-end="2967"> </h4><h4 data-start="2929" data-end="2967">¿Debo tomar suplementos de hierro?</h4><p data-start="2969" data-end="3147"> </p><p data-start="2969" data-end="3147">Antes de recurrir a suplementos, puede ser interesante valorar si tus hábitos son los más adecuados y si con un ligero cambio se pueden regular los niveles de hierro. </p><p data-start="2969" data-end="3147"> </p><p data-start="3149" data-end="3374">En <strong data-start="3152" data-end="3168">Laugan Getxo</strong>, valoramos tu caso individual y te ayudamos a recuperar tus niveles de hierro con <strong data-start="3251" data-end="3281">estrategias personalizadas</strong>. Porque una buena nutrición no debe basarse en restricciones, sino en decisiones informadas.</p><p data-start="3149" data-end="3374"> </p><p data-start="3149" data-end="3374"> </p><p data-start="3149" data-end="3374"><strong>Te dejo un par de enlaces que hablan de lo mismo ​<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f913.png" alt="🤓" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />​:</strong></p><p><a href="https://salud.nih.gov/recursos-de-salud/nih-noticias-de-salud/como-evitar-la-anemia?utm_source=chatgpt.com"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f4cd.png" alt="📍" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />​ Cómo evitar la anemia &#8211; NIH: National institute of health</a></p><p><a href="https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002422.htm?utm_source=chatgpt.com"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f4cd.png" alt="📍" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />​Hierro en la dieta &#8211; Medlineplus</a></p><div> </div><h4 data-start="3381" data-end="3436">¿Necesitas ayuda?</h4><p data-start="3438" data-end="3645"> </p><p data-start="3438" data-end="3645">Si tienes síntomas como cansancio, debilidad o mareos frecuentes, podrías estar frente a una <strong data-start="3531" data-end="3575">anemia ferropénica leve sin diagnosticar</strong>. Y con unos cuantos ajustes en tu dieta, puedes recuperar tu energía.</p><p data-start="3647" data-end="3753"> </p><p data-start="3647" data-end="3753"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f449.png" alt="👉" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong data-start="3650" data-end="3751">Pide tu cita en Laugan y descubre cómo adaptar estos consejos a tu alimentación y estilo de vida.</strong></p><p data-start="3647" data-end="3753"> </p>								</div>
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		<title>¿Seguro que es codo de tenista?</title>
		<link>https://laugangetxo.com/codo-de-tenista/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Laugan Getxo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Jun 2025 21:05:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[REHABI]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>codo-de-tenista</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="2759" class="elementor elementor-2759" data-elementor-post-type="post">
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Codo de tenista</h2>				</div>
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									<h4 data-start="477" data-end="562"> </h4><h4 data-start="477" data-end="562"><strong data-start="481" data-end="562">¿Es realmente codo de tenista? </strong><strong data-start="324" data-end="407">Lo que los médicos no te cuentan.</strong></h4>								</div>
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									<p data-start="477" data-end="562">
</p><h4 data-start="477" data-end="562"><span style="font-family: &quot;Work Sans&quot;, sans-serif; font-size: 18px; font-weight: 400; letter-spacing: 0.5px;">El dolor en la parte lateral del codo es uno de los motivos más comunes de consulta en fisioterapia. Y casi por inercia, muchos lo llaman </span><strong data-start="702" data-end="721" style="font-family: &quot;Work Sans&quot;, sans-serif; font-size: 18px; letter-spacing: 0.5px;">codo de tenista</strong><span style="font-family: &quot;Work Sans&quot;, sans-serif; font-size: 18px; font-weight: 400; letter-spacing: 0.5px;"> o </span><strong data-start="724" data-end="749" style="font-family: &quot;Work Sans&quot;, sans-serif; font-size: 18px; letter-spacing: 0.5px;">epicondilitis</strong><span style="font-family: &quot;Work Sans&quot;, sans-serif; font-size: 18px; font-weight: 400; letter-spacing: 0.5px;">. Pero ¿y si te dijera que no siempre lo es?</span></h4>
<p data-start="797" data-end="1050">El diagnóstico rápido y automático de “codo de tenista” puede llevar a tratamientos poco efectivos o, incluso, erróneos. Hoy te explico por qué <strong data-start="941" data-end="987">el dolor de codo no siempre viene del codo</strong>… y qué otros factores deberíamos valorar antes de etiquetarlo.</p>
<h4 data-start="1057" data-end="1105">&nbsp;</h4>
<h4 data-start="1057" data-end="1105"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f3af.png" alt="🎯" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong data-start="1064" data-end="1105">¿Qué es realmente el codo de tenista?</strong></h4>
<p data-start="1107" data-end="1458">El llamado <strong data-start="1118" data-end="1137">codo de tenista</strong> es una tendinopatía que afecta a los tendones extensores del antebrazo, principalmente al <strong data-start="1228" data-end="1263">extensor radial corto del carpo</strong>, que se insertan en el epicóndilo lateral del húmero. Se relaciona con movimientos repetitivos de extensión de muñeca y agarre, como golpear con una raqueta o escribir muchas horas al ordenador.</p>
<p data-start="1460" data-end="1602">Pero aunque esta explicación parece lógica, <strong data-start="1504" data-end="1573">no todos los dolores laterales de codo encajan en esta definición</strong>. Y aquí empieza el problema.</p>								</div>
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															<img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="534" src="https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2025/06/codo-de-tenista-1024x683.webp" class="attachment-large size-large wp-image-2761" alt="fisioterapeutas getxo" srcset="https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2025/06/codo-de-tenista-1024x683.webp 1024w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2025/06/codo-de-tenista-300x200.webp 300w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2025/06/codo-de-tenista-768x512.webp 768w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2025/06/codo-de-tenista-1536x1024.webp 1536w, https://laugangetxo.com/wp-content/uploads/2025/06/codo-de-tenista-2048x1365.webp 2048w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" />															</div>
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									<h4 data-start="1609" data-end="1669"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2757.png" alt="❗" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><strong data-start="1615" data-end="1669">No todo dolor lateral de codo es una epicondilitis</strong></h4><p data-start="1671" data-end="1858">Muchos pacientes llegan con este diagnóstico de antemano. Pero al evaluarles bien, encontramos causas completamente diferentes. Algunos ejemplos que vemos con frecuencia en consulta:</p><h4 data-start="1860" data-end="1903"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong data-start="1867" data-end="1901">1. Irritación cervical (C5-C6)</strong></h4><p data-start="1904" data-end="2263">Las raíces nerviosas de <strong data-start="1928" data-end="1939">C5 y C6</strong> inervan musculatura del hombro y del brazo. Una lesión o irritación a nivel cervical puede provocar un <strong data-start="2047" data-end="2080">dolor irradiado hacia el codo</strong> que nada tiene que ver con los tendones del antebrazo. Este dolor, <strong>a veces,</strong> se acompaña con sensación de hormigueo, debilidad o incluso falta de precisión al mover la mano.</p><h4 data-start="2265" data-end="2310"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong data-start="2272" data-end="2308">2. Falta de movilidad del hombro</strong></h4><p data-start="2311" data-end="2694">La falta de movilidad o estabilidad (especialmente en rotación interna o externa) tambien puede irritar el nervio e incluso el tendón. Con el tiempo, esto puede generar microtraumatismos que acaban generando dolor&#8230; pero el origen sigue estando más arriba.</p><p data-start="2311" data-end="2694">Es muy habitual en personas que han perdido rango de movimiento (por ejemplo, por haber tenido una lesión previa, un trabajo sedentario o mala higiene postural).</p><h4 data-start="2701" data-end="2762"> </h4><h4 data-start="2701" data-end="2762"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f50d.png" alt="🔍" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong data-start="2708" data-end="2762">¿Por qué es importante hacer una buena valoración?</strong></h4><p data-start="2764" data-end="3054">Si solo tratamos el codo con técnicas locales, pero el problema real está en el cuello o en el hombro, el dolor va a volver. El objetivo de la fisioterapia <strong data-start="2933" data-end="3054">no es solo aliviar síntomas, </strong>sino <strong data-start="2933" data-end="3054">entender </strong>y<strong data-start="2933" data-end="3054"> corregir </strong>el origen real del dolor.</p><p data-start="2764" data-end="3054"> </p><h4 data-start="3061" data-end="3111">En estos articulos hablan en profundidad sobre estas relaciones:</h4><p> </p><div class="elementor-element elementor-element-be1dd89 elementor-widget elementor-widget-theme-post-title elementor-page-title elementor-widget-heading" data-id="be1dd89" data-element_type="widget" data-widget_type="theme-post-title.default"><h6 class="elementor-widget-container"><a href="https://biomedpharmajournal.org/vol9no1/determining-frequency-of-cervical-radiculopathy-in-patients-suffering-from-lateral-epicondylitis-resistant-to-treatment-visiting-physical-clinic-of-baghiat-allah-hospital-2012-2013-2/?utm_source=chatgpt.com"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f50d.png" alt="🔍" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />​ Determining Frequency of Cervical Radiculopathy in Patients Suffering from Lateral Epicondylitis Resistant to Treatment Visiting Physical Clinic of Baghi’at-Allah Hospital</a></h6><h6 class="elementor-widget-container"><a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3445092/"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f50d.png" alt="🔍" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> The Prevalence of Medial Epicondylitis Among Patients With C6 and C7 Radiculopathy</a></h6><h6 class="elementor-widget-container"><a href="https://mikereinold.com/epicondylitis-and-cervical/"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f50d.png" alt="🔍" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />​ Epicondylitis and Cervical Radiculopathy</a></h6></div><p> </p><p> </p><h4 data-start="3061" data-end="3111"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f4a1.png" alt="💡" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong data-start="3068" data-end="3111">¿Qué podemos hacer si te duele el codo?</strong></h4><ul data-start="3113" data-end="3474"><li data-start="3113" data-end="3195"><p data-start="3115" data-end="3195">Realizar una <strong data-start="3128" data-end="3149">valoración global</strong>: hombro, cuello, movilidad, fuerza y función.</p></li><li data-start="3196" data-end="3270"><p data-start="3198" data-end="3270">Explorar si hay signos de <strong data-start="3224" data-end="3243">dolor irradiado</strong> (por irritación nerviosa).</p></li><li data-start="3271" data-end="3363"><p data-start="3273" data-end="3363">Evaluar <strong data-start="3281" data-end="3303">cómo usas tu brazo</strong> en tu día a día: gestos, posturas, actividades repetitivas.</p></li><li data-start="3364" data-end="3474"><p data-start="3366" data-end="3474">Diseñar un <strong data-start="3377" data-end="3411">programa de tratamiento activo</strong>, no solo pasivo: movilidad, control motor y fuerza progresiva.</p></li></ul><h4 data-start="3481" data-end="3501"> </h4><h4 data-start="3481" data-end="3501"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong data-start="3487" data-end="3501">Conclusión</strong></h4><p data-start="3503" data-end="3842">El “codo de tenista” no siempre es lo que parece. Si llevas tiempo con dolor en la parte externa del codo y los tratamientos convencionales no funcionan, quizá el problema esté en otra zona de tu cuerpo. Una evaluación fisioterapéutica adecuada puede ayudarte a descubrir el verdadero origen de tu dolor y recuperar tu funcionalidad.</p>								</div>
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									<h4 data-start="3849" data-end="3897"> </h4><h4 data-start="3849" data-end="3897"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f4de.png" alt="📞" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong data-start="3856" data-end="3897">¿Te duele el codo y no sabes por qué?</strong></h4>								</div>
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									<p data-start="3899" data-end="4105">Nosotros analizamos tu caso con una mirada global y personalizada basada en la evidencia y con un enfoque activo y actualizado.</p><p data-start="3899" data-end="4105"> </p>								</div>
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										<a class="elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm" href="">
						<span class="elementor-button-content-wrapper">
									<span class="elementor-button-text">llámanos <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f4de.png" alt="📞" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> </span>
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		<title>Cuando el dolor no viene de donde crees</title>
		<link>https://laugangetxo.com/cuando-el-dolor-no-viene-de-donde-crees/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Laugan Getxo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 06:04:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[REHABI]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando el dolor no viene de donde crees ¿Alguna vez te han tratado una zona dolorida sin resultados? Puede que el verdadero origen del dolor no esté donde lo sientes. En consulta, vemos a menudo personas que llegan convencidas de que tienen un «codo de tenista«, una «fascitis plantar» o incluso una «trocanteritis«&#8230; y resulta que el problema está, ni más ni menos, en la columna vertebral.   Como se suele decir: «No todo es lo que parece». A veces, una irritación o disfunción en la columna puede provocar lo que llamamos dolor referido: una sensación de dolor que aparece en una zona distante a la del origen del problema. A modo de ejemplo: Un dolor de codo externo puede no ser un “codo de tenista”, sino un problema en las cervicales C5-C6. Un dolor en la cara interna de la rodilla, comunmente diagnosticado como «tendinitis de la pata de ganso”, puede tener su origen en la raíz lumbar L3. Una fascitis plantar persistente podría no ser tal, sino estar relacionada con una irritación en la raíz L5. Un dolor en la zona lateral de la cadera, típico de la “trocanteritis”, puede estar relacionado con disfunciones en L1. Y los clásicos dolores de cabeza tensionales pueden derivar de restricciones en la zona cervical alta (C1-C3).   🧠 Sorprendente, ¿verdad?   Por eso, en lugar de centrarnos solo en la zona que duele, en fisioterapia es esencial hacer una valoración global: analizar tu historia, contexto, tus movimientos y la relación neurológica entre las zonas. 📣¿Sientes alguno de estos dolores (u otros) y no mejoras con el tratamiento habitual? Puedes hacer dos cosas: Presta atención a los siguientes posts que vamos a subir al blog. Pídenos una cita para una valoración completa. Nuestros profesionales están altamente capacitados para ayudarte   Estás a un click de curarte. 🙂​ 📍​Pide tu cita y resuelve tu dolor</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="2473" class="elementor elementor-2473" data-elementor-post-type="post">
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Cuando el dolor no viene de donde crees</h2>				</div>
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									<p><strong data-start="208" data-end="272">¿Alguna vez te han tratado una zona dolorida sin resultados?</strong> Puede que el verdadero origen del dolor no esté donde lo sientes. En consulta, vemos a menudo personas que llegan convencidas de que tienen un «<strong>codo de</strong> <strong>tenista</strong>«, una «<strong>fascitis</strong> <strong>plantar</strong>» o incluso una «<strong>trocanteritis</strong>«&#8230; y resulta que el problema está, ni más ni menos, en la columna vertebral.</p>								</div>
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									<p data-start="208" data-end="560"> </p><p data-start="562" data-end="797">Como se suele decir: «No todo es lo que parece». A veces, una irritación o disfunción en la columna puede provocar lo que llamamos <em data-start="694" data-end="710">dolor referido</em>: una sensación de dolor que aparece en una zona distante a la del origen del problema.</p><p data-start="799" data-end="817">A modo de ejemplo:</p><ul data-start="819" data-end="1456"><li data-start="819" data-end="930"><p data-start="821" data-end="930">Un <strong data-start="824" data-end="849">dolor de codo externo</strong> puede no ser un “codo de tenista”, sino un problema en <strong data-start="905" data-end="929">las cervicales C5-C6</strong>.</p></li><li data-start="931" data-end="1073"><p data-start="933" data-end="1073">Un dolor en la <strong data-start="948" data-end="978">cara interna de la rodilla</strong>, comunmente diagnosticado como «tendinitis de la pata de ganso”, puede tener su origen en <strong data-start="1051" data-end="1072">la raíz lumbar L3</strong>.</p></li><li data-start="1074" data-end="1192"><p data-start="1076" data-end="1192">Una <strong data-start="1080" data-end="1100">fascitis plantar</strong> persistente podría no ser tal, sino estar relacionada con una <strong data-start="1163" data-end="1191">irritación en la raíz L5</strong>.</p></li><li data-start="1193" data-end="1320"><p data-start="1195" data-end="1320">Un dolor en la <strong data-start="1210" data-end="1239">zona lateral de la cadera</strong>, típico de la “trocanteritis”, puede estar relacionado con <strong data-start="1297" data-end="1319">disfunciones en L1</strong>.</p></li><li data-start="1321" data-end="1456"><p data-start="1323" data-end="1456">Y los clásicos <strong data-start="1338" data-end="1371">dolores de cabeza tensionales</strong> pueden derivar de <strong data-start="1390" data-end="1455">restricciones en la zona cervical alta (C1-C3)</strong>.</p></li></ul><h5 data-start="1458" data-end="1485"> </h5><h5 data-start="1458" data-end="1485"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f9e0.png" alt="🧠" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <em data-start="1461" data-end="1485">Sorprendente, ¿verdad?</em></h5><p data-start="1487" data-end="1682"> </p><p data-start="1487" data-end="1682">Por eso, en lugar de centrarnos solo en la zona que duele, en fisioterapia es esencial hacer una valoración global: analizar tu historia, contexto, tus movimientos y la relación neurológica entre las zonas.</p><p data-start="1716" data-end="1872"><strong data-start="1716" data-end="1791"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f4e3.png" alt="📣" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />¿Sientes alguno de estos dolores (u otros) y no mejoras con el tratamiento habitual?</strong></p><p data-start="1716" data-end="1872">Puedes hacer dos cosas:</p><ol><li data-start="1716" data-end="1872">Presta atención a los siguientes posts que vamos a subir al blog.</li><li data-start="1716" data-end="1872">Pídenos una cita para una valoración completa. Nuestros profesionales están altamente capacitados para ayudarte</li></ol><div> </div><div> </div><div style="text-align: center;">Estás a un click de curarte. <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f642.png" alt="🙂" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />​</div>								</div>
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